Tyler Hamilton.
—¿Estás seguro? — pregunto mi padre apoyado en el marco de la puerta, su mirada de inseguridad me decía muchas cosas.
Después de llegar a casa le conté lo que había sucedido, con los hermanos y primo de Leonor, aún estaba sorprendido por todo y también asustado, pensaba que en cualquier momento nos comerían, a mi abuelo solo le parecía gracioso el hecho de que me hubieran emborrachado.
—Si, necesito más respuestas, se que es pronto, pero cada vez que la veo, siento una atracción inexplicable.
—Lo entiendo.— el soltó un suspiro y se acercó a mi, para acomodar mi corbata.— solo, tengo miedo, ya has pasado por mucho y se que aún no sanas esas heridas que hay en tu corazón.
Un escalofrío recorrió mi cuerpo, y una imagen se reproduce en mi cabeza, una que por más que intente no puedo borrar, se que el tiene miedo, de que me vuelva a perder nuevamente, yo también lo tengo, pero no puedo dejar que el miedo gane en mi.
—Tranquilo, no volverá a pasar, lo prometo.
Antes de que el pudiera decir algo, escuchamos como unos golpes y como mi abuelo abría la puerta.
Ambos soltamos un suspiro, acomode, la chaqueta de mi traje, y con un leve temblor en mis manos, salí de mi habitación, mi padre venía detrás de mi, podía sentir su nerviosismo, pero ya no había vuelta atrás. Todavía no llegaba al último escalón, cuando le detuve de golpe, porque ahí estaba ella, y se veía más que hermosa, llevaba un vestido de color n***o, largo hasta sus rodillas, se apagaba a su cuerpo, como una segunda piel, sus hombros iban descubiertos pero sus brazos iban cubiertos, su cabello iba tomado en un alto moño, levanté mi mirada a su rostro el cual no llevaba maquillaje, solo un labial rosado que solo hacia sus labios más apetecibles.
Mi padre se aclaró la garganta detrás de mi.
—luce usted muy hermosa hoy su majestad.— hablo mi padre en voz baja, paso por mi lado e hizo una reverencia ante ella.
—Sr Hamilton, por favor solo dígame Leonor. — ella le brindo la sonrisa más hermosa y mi padre de alguna manera se tranquilizó y le devolvió la sonrisa con seguridad.
—Bueno, Tyler ¿te quedarás parado ahí toda la noche, mirando a nuestras hermosa dama? — sentí como mis mejillas comenzaban arde, mi abuelo siempre era así, sin filtro, Leonor solto una pequeña risa, y mi corazón comenzó a latir de una manera inexplicable.
Baje los últimos escalones, y a paso seguros me acerque a ella, le ofrecí mi brazo y ella sin dudarlo, lo tomo, pude ver el pequeño temblor en sus manos, ella estaba igual o incluso mas nerviosa que yo.
Ambos nos despedimos de mi padre y abuelo, y salimos de casa, en silencio, afuera esperaba un auto completamente n***o y costoso, abrí la puerta del piloto para ella, y luego rodeo el auto para entrar en el lugar del copiloto, no me ofrecí a manejar yo, ya que tampoco sabía dónde ella me llevaría.
Ella encendido el auto, y nos marchamos, íbamos en completo silenció, uno algo incómodo, yo no sabía que decir y al parecer ella iba surmegida en sus pensamientos, ya había perdido el toque de coqueteo y de charlar con la gente, solo podía apretar los dedos de mis manos, de una manera nerviosa y mirarla a cada segundo, ella apretaba el volante haciendo que sus nudillos se coloquen blanco. Podía ver cómo aguantaba la respiración, ¿Olía mal? , con disimulo, me olfate para saber si estaba de mal olor, pero solo podía sentir mi perfume, talvez no le gustaba mi perfume.
Ella giro su cabeza así a mi, y yo volví mi vista alfrente.
—¿Que haces? — pregunto curiosa
—nada.— hable de manera cortante, de reojo pude mirar cómo ella sonreía— ¿Porque sonríes?
Me gire a mirarla y ella volvió su mirada alfrente, aún manteniendo su sonrisa.
—me gusta sonreír — dijo despreocúpada. — tu me haces sonreír. — su voz salió de forma coqueta y yo solo sentí como mis mejillas comenzaban arder por segunda vez.
Me aclare la garganta, avergonzado. Y volví a mirarla.
— No sabía que tenía ese poder.
— oh, Tyler con el tiempo, sabrás el poder que tienes en mi. — mi corazón comenzó a latir nuevamente de manera frenetica y sentí como mi estómago se apretaba.
Ella sonrió de manera seductora, y yo mire nuevamente al frente.
Llegamos a la ciudad, el viaje se me hizo corto, y mas a la velocidad en la que venía Leonor, era un viaje de una hora desde el pueblo, pero parecía que solo habíamos tardado minutos en llegar.
Ella estacionó frente a un lujoso restaurante, ambos bajamos al mismo tiempo, le dió las llaves de su auto a un joven que se encontraba en la puerta, le volví a ofrecer mi brazo el cual ella tomo mucho más segura mientras me dedicaba una sonrisa, al entrar al lujoso restaurant una mujer joven no resivio con una sonrisa en su rostro.
—Reina alpha, nos alegra verla, su mesa está lista.
—Gracias, Melisa. — la joven volvió a sonreírle y asintió en forma de respuesta.
Ambos caminamos, Leonor conducia el camino, y me movía con cuidado, aún con su mano puesta en mi brazo, el restaurante estaba lleno, era elegante, como de película, caminamos hacia afuera, dónde habían un par de mesas, pero todas estaban vacías, llegamos a la mesa más alejada, pero con una vista espectacular, se podía ver las luces de la ciudad, como tambien la naturaleza que los rodeaba, las estrellas y la luna llena iluminan de una manera natural, todo el lugar que habían optado solo por poner algunas velas, y unas pequeñas luces de esas que se cuelgan.
Un hombre se acercó, y sonrió de forma coqueta a Leonor.
—Bievenidos a Star Kings, hoy seré su mesero, les entrego el menú, por favor tomen su tiempo, volveré en un rato. — volvió a sonreír a Leonor, pero está solo me miraba a mi.
—¿Te sucede muy a menudo? — pregunté apoyando mis codos en la mesa.
—¿Que cosa?
—eso, que te sonrían de forma coqueta y que te coman con la mirada.
—Si, pero solo con humanos, ya sabes ellos no saben quién realmente soy.— se encogió de hombros. — pero no te preocupes a mi no me interesa ninguno de ellos.
—No me preocupo.— dije apresuradamente, ella alzo una ceja, y yo solo puse los ojos en blanco.
¿Preocuparme? Claro que no, no tendría porque, soy su compañero, y por lo que me contó solo tiene ojos para mí.
Diablos.
No puedo estar pensado esto.
Volví a mirarla, y pude ver cómo aguantaba nuevamente la respiración, mire sus manos, y las apretaba tan fuerte que sus nudillos se estaban volviendo blancos, volví a olerme disimuladamente, pero nada.
El hombre volvió para tomar nuestro pedido, solo unos segundo y la comida llegó, ambos comimos en silencio, ella seguía haciendo lo mismo, aguantaba la respiración lo más que podía, al terminar de comer, el hombre volvió con otro mesero más, el cual lo ayudo a retirar los platos, trajo los postres, y lo mismo, comimos en silencio, ella aguantando la respiración y yo ya me estaba hartando, por tercera vez el hombre volvió, se llevó todo y solo nos dejó la botella de vino, el le sonreía y trataba de llamar la atención de Leonor, realmente me estaba hartando, como le coqueteaba y me ignoraba, ya lo que harto mi paciencia fue como el descaradamente dejo un papel doblado junto a su copa de vino.
—ey, Carlos — hable, mientras leía el nombre que estaba escrito en un pedazo de metal dorado sobre su pecho.
—¿Si? — me miró seriamente.
—Esto lo repetiré solo una vez, y espero que te quede claro, la próxima vez que le vuelvas a coquetear a mi mujer, te arrancaré los ojos ¿Si? — el abrió los ojos y sus mejillas comenzaron a tomar un color rojizo.
—Yo....yo... lo siento, no volverá a suceder.— apretó con fuerza, un cuaderno que tenía en sus manos.
— eso espero y ahora por favor vete, espero no volver a verte.— el se giró sobre sus talones.— espera, ¿No sé te olvida algo? — el se giró a verme con su ceño fruncido, tome el papel entre mis dedos y entregué, el asintió de forma rápida y se marchó.
Menudo idiota.
Volví a mirar alfrente, Leonor me miraba con una sonrisa en su rostro y una ceja alzada.
—¿Tu mujer? — pregunto burlándose.
—ya estaba harto del idiota, además tú no lo ponías en su lugar. — dije ya astiado.
—No tenía por qué hacerlo.— ahora era yo quien alzaba una ceja en su dirección.— porque simplemente no me interesa, y había enlazado con Melisa para decirle que está era su última noche acá. — mi cara de perdido la hizo soltar una pequeña risa y poner los ojos en blanco.— Melisa es una mujer lobo, y si pertenece a mi manada así que me puedo enlazar mentalmente con ella, es algo que podemos hacer los lobos, cuando pertenecemos a la misma manada, podemos enlazarlos mentalmente, y el hotel pertence a mi familia. — ella aclaró de forma calmada.
Nos quedamos en silencio, yo aún seguía molesto, no solo por el idiota, también por cómo ella aguanta su respiración, como si mi olor o algo en mi, le molestará.
—¿Que te pasa? — pregunté molesto
—nada, ¿Porque? — pregunto ella con el ceño fruncido.
—no me digas que nada, has estado aguantando tu respiración y es como si sufrieras por ello, si te molesta mi aroma o huelo malo solo dímelo, pero ya me tiene harto tu agonía.— exclamé ya harto .
Ella me miró anonadada por unos segundos, para luego comenzar a reírse, ella se estaba riendo de mi, estaba apunto de levantarme de la mesa para marcharme, no me iba a seguir humillando.
—tyler, ¿Encerio piensas que tu aroma me desagrada? — no la mire, no quería parecía un niño pequeño. Lo admito. —ey, mírame. — ella tomo mi rostro y con cuidado lo giró, nuestros ojos se conectaron, ella con su pulgar comenzó acariciar mi mejilla con cuidado, solté un suspiro algo tembloroso.— Tyler tu aroma no me molesta, en realidad hueles increíble ese es el problema.
Yo la mire como si le hubieran salido dos cabezas.
Ella volvió a sonreír.
— tu aroma, me tranquiliza, pero también me altera, tu aroma me llama a ti de muchas maneras y una de esas es querer besarte, abrazarte, morderte, marcarte para que todos sepan que eres mío, y también de follarte.— mi corazón dió un vuelco.— tu aroma es lo mejor, por eso me contento, porque como loba mi olfato es mucho más desarollado, y tú eres mi compañero, tienes un aroma diferente a todos, tu aroma es exquisito, hace que mi loba se vuelva loca por ti.
— ¿Cómo huelo? — pregunté de manera inconsciente.
— eucalipto y tierra mojada.
—¿Huelo así para todos?
—solo para mi, cuando la diosa te une ha alguien, solo lo sabes por su aroma, porque es mucho más fuerte y especial, y pone loca a tu loba, los demás lobos solo pueden oler en ti a un humano, pero también si estás excitado, también pueden escuchar los latidos de tu corazón, como yo lo estoy escuchando ahora, hay muchas cosas más. — ella me volvió a sonreír
—entonces ¿Mi aroma no te molesta?
Ella negó con una sonrisa.
—entonces no lo vuelvas hacer.
—¿Que cosa? — pregunto ella confusa
—aguantar tu respiración, como si mi aroma te molestará, quiero que seas tú, cuando estés conmigo, quiero que mi aroma te envuelva de tal manera que te vuelva loca, así como yo me vuelvo cuando estás cerca mío.
Ella sonrió de una manera, que hizo que todo el lugar se iluminará, y también me hizo darme cuenta, que de aquí en adelante solamente iré callendo lentamente por esta mujer.
Sin pensarlo, me levanté de mi asiento, le tendí la mando la cual ella tomo, con tal confianza, que hizo que un nudo creciera en mi estómago, sin titubear, la tome por la cintura, apretandola contra mi, con mi mano libre la tome por la nuca, y antes de cometer esta locura, la mire a los ojos, a esos ojos tan claros como el cielo azul, tenían un brillo, que en este momento prometí nunca apagar, y sin esperar más, junte nuestros labios, ella por un segundo quedó quita, para luego soltar un suspiro lleno de esperanza, apreté más sobre su nuca, y ella abrió sus labios dándome acceso por completo, adentre mi lengua, saboreando cada lugar de su boca, nuestras lenguas bailaban y encajaban tan bien, ella enredó sus manos en mi cuellos, arrastrando sus dedos por mi cabello y jalandolo.
Me separé despacio de ella, con la respiración agitada, junte mi frente con ella y cerré mis ojos, tratando de darle explicación a esto que estaba sintiendo, a esta atracion que tengo hacia ella.
—ahora eres mío Tyler. Si alguien algún día se atreve alejarte de mi, ningun dios o diosa lo podrá salvar de mi.
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Holiiii!! Espero les guste el nuevo capítulo, lamento la tardanza.
Los quierooo! Besos.