Esmeralda
- Me veo bien? Estoy presentable?.
- Estás perfecta. - Mi tía me arregló un poco el cabello. - Te deseo toda la suerte del mundo.
- Gracias, te llamaré cualquier cosa. - Dejé un beso en su mejilla y salí de la casa lo más rápido posible, quería llegar a tiempo para la entrevista.
El tío Marcos me llevará hasta la empresa ya que el iría a recoger a los hijos de la tía Alicia, su hermana.
- No estés nerviosa, relájate, lo harás increíble.
- Eso espero tío, eso espero.
Marcos era lo más parecido a un amigo que tenía en la familia, él y Morgan siempre se la pasaban dándome regalos y llevándome a varios lugares, ellos me llevaron a mi primera fiesta de mayores cuando cumplí 18, aunque no se libraron de la regañada de mi tío Matthew porque llegué borracha a casa esa madrugada.
Cuando finalmente llegamos nos despedimos y yo solté un suspiro al ver el enorme edificio, sin perder tiempo entré, di mi nombre en la recepción y me dieron un gafete de permiso, otra chica me guío hasta el Décimo piso donde se llevará a cabo la entrevista, al llegar habían más de 25 personas esperando.
- Bueno, espera a que tú nombre sea llamado y entras a la oficina, el señor Baker realizará las entrevistas personalmente. - La chica me dió las instrucciones y volvió a entrar al ascensor.
Alexander
— Hablas en serio? — dije con incredulidad. — Quieres trabajar en mi empresa sin haber terminado tu secundaria con 35 años?.
— No sabía que era un requisito haber terminado los estudios. — habló aquel hombre.
— No leíste los requisitos? Digo, si es que sabes leer. — Esta era mi entrevista número 13 del día y ya en este punto no contaba con mucha paciencia. — Sal de mi oficina.
Acaso creen que necesito ancianos? Dejé en claro que la edad tenía que ser entre 20 y 30 años. Seguí revisando todos los currículum y descartaba los que no cumplían los requisitos, al final solo quedé con 5 personas. Me dejé caer en el respaldo de mi silla y justo ahí estaba entrando la tercera de las 5 que quedaban.
— Buenos días. — Escuché la voz femenina y abrí mis ojos para verla.
— Toma asiento. — Le indiqué. — Cuál es tu nombre.
— Esmeralda Parker. — La examiné un poco con la mirada y luego tomé su currículum. Fruncí mi ceño al ver su edad.
— Niña, dejé en claro que la edad mínima son 20 años. Tampoco leíste los requisitos?.
— Con todo respeto señor, ¿Tiene algún problema con la edad? soy mayor de edad y supongo que eso es lo que importa.
— Si, Pero yo puse un requisito para este trabajo, es a mi asistente que busco, y yo decido como debe ser. Además no quiero niñas inmaduras en mi empresa. — La miré fijamente.
— Tampoco es mi intención trabajar con jefes egocéntricos. — Ls miré ofendido.
— Mira niña...
— Mi nombre es Esmeralda.
— Si como sea, no puedes venir en busca de un trabajo y ofender a quien podría ser tu jefe.
— No voy a arrodillarme por un puesto de trabajo, solo debe entrevistarme, si cree que no cumplo los requisitos simplemente rechace mi solicitud y punto.
— Ja! Ahora resulta que tengo la obligación de entrevistar a una irrespetuosa como tú.
— No dije que sea su obligación, Pero si sería un acto profesional de su parte, porque lo único que ha visto de mi currículum es mi edad y ya está diciendo que no soy apta. — Fruncí mas mi ceño y ella levantó su ceja izquierda.
Que carácter....
Revisé su currículum. Esmeralda Parker, 19 años, estudió en la secundaria Highlander fundada por un famoso profesor escosés, terminó sus estudios el año pasado, hizo varios cursos, informática, auxiliar de secretaría, enfermería y un curso de marketing que dejó a la mitad.
Wow...
¿De dónde sacaba tiempo para hacer todo eso si estudiaba y apenas tiene 19 años?. Bueno, aunque me cueste aceptarlo ella está más preparada que todos los que han venido.
— Bueno, al parecer estás preparada para el puesto aunque seas una irrespetuosa. — Ella rodó los ojos. — y grosera. Estarás una semana de prueba, Pero quiero recalcar algo, no acepto que mis empleados usen lentillas de color. — Ella entrecerró los ojos.
— No uso lentillas, mis ojos son así. — La miré con sospecha.
— Es por eso tu nombre?
— Aja.
— Mm...— asentí aún mirando sus brillantes ojos color esmeralda. Muy hermosos.
— Entonces vengo mañana. — Ella me sacó de mi burbuja.
— S-si Cl-claro. — aclaro mi garganta. — Mañana a las 7.
— Perfecto, gracias por su "amabilidad" — hizo comillas y yo me puse de pie.
— Oye!...— Ella salió de la oficina con una expresión burlona. — Pero que...
Una de las empleadas de la empresa que pedí para que me ayudara con la organización de entrevista entró.
— Hago pasar al siguiente señor?.
— No, está bien. — Busqué el currículum de la chica y se lo entregué. — Ella será mi secretaria, que sea registrada.
— Perfecto Señor.