**Capítulo 8 – Mantas y toallas** Max me levantó del charco de barro y empezó a correr hacia la clínica. Enlazó mentalmente con la doctora Baker para que nos esperara allí. La doctora Baker estaba esperando en la puerta y le indicó a Max que me llevara a la habitación tres. Nadie estaba en la clínica a esa hora tan temprana, así que ella trabajó sola para atenderme. —¿Hay algo que pueda hacer para ayudar? —preguntó Max a la doctora Baker. —Necesito quitarle esta ropa. Por favor, trae un montón de mantas calientes del calentador que está junto a la estación de enfermeras. Me dejaron desnuda y cubierta con una sábana cuando Max regresó con las mantas. Me las apilaron encima y dejé de temblar al cabo de una hora. La curación de mi loba empezó a hacer efecto y la doctora Baker me trajo un

