El destino o su timidez la llevó a encerrarse en sus estudios, para era entonces estaba acabando la licenciatura, y cuando se sintió con fuerzas para seguir, se dijo que debía esperar un momento para comprender la soltería y quién era. Su cabeza estaba llena con mil novelas de romance dulce, donde el cortejo era una parte importante para que la pareja floreciera, donde la vida s****l no cobraba relevancia. Sí, como muchas mujeres, era fan de Jane Austen y de muchas autoras más que exponían romances hermosos que hacían revolotear las mariposas en su interior. Creyó encontrar al hombre perfecto, a un Mr. Darcy en Dan, y lo pensó incluso después del matrimonio, después de yacer en el lecho y dejarse llevar por el deseo que su marido destilaba por cada poro de su piel, se dejó llevar por esa

