Miro hacia atrás y lo veo sacar un pequeño vibrador dorado de una bolsa en el suelo. Es pequeño. Apenas más grande que un dedo. Lo veo ponerle lubricante de un tubo. Me pregunto por qué necesita lubricante, mi coño está muy mojado. Se sube a la cama y entonces sé por qué. Me siento en shock cuando siento que empieza a presionar el vibrador en mi ano. Me tenso. —¿Papá? —digo preocupada. —Shhh… —dice. Me acaricia las nalgas hasta que me relajo y luego me mete lentamente el vibrador en el culo. Esto es muy raro. Lo enciende y siento cosas que no esperaba. No de mi culo. Siento placer. Como si presionara mis puntos de placer desde una dirección diferente. Empiezo a jadear y a gemir mientras siento que el placer se arremolina dentro de mí otra vez. Me siento confundida. Siempre pensé que

