—Oh, Dios, sí —digo con pasión mientras él embiste. Eso hace que empuje con más fuerza. —Oh, Dios, Erica… Oh, Dios mío… —sigue diciendo mientras me coge. Me coge fuerte y rápido, sin preparación previa. Directo al desenfreno salvaje. Gimo y jadeo. —Sí… —repito una y otra vez—. Sí… Oh, Dios, sí… Me embiste con fuerza y no puedo pensar con claridad. De vez en cuando me miro al espejo para verlo cogiéndome. Me excita muchísimo. Puedo sentir un orgasmo enorme surgiendo en mi interior, amenazando con estallar. —¡Cógeme! —grito—. ¡Oh, Dios! El éxtasis explota dentro de mí—. ¡Ugghh! —grito mientras me corro. Me agarra y me estremece con fuerza. —¡Ugghhh! —grita Blake mientras se corre en mi coño. Luego vuelve a gruñir en voz alta—. ¡Ugghhh! —y se corre otra vez. Guau. Mis piernas tiembla

