—Uhh… —dice Ray, inseguro. Lleva una camiseta negra y unos Pantalones negros. Su pene todavía le cuelga por los pantalones. —No te preocupes, no estoy enfadado contigo —le dice Lee a Ray—. No estoy muy enfadado. —Saca el cinturón de sus Pantalones y lo balancea un momento, haciéndonos reflexionar, y luego lo deja caer al suelo—. Es la reina de las sobras, pero hagámosle esforzarse por conseguirlo. Sigo sentada en la cama, desnuda, sudando, respirando con dificultad. ¿Qué está planeando? Lee se baja la cremallera de los Pantalones y se quita los zapatos. Se quita los pantalones, los boxers y los calcetines. Su gran pene rebota hacia arriba, apuntándome. Ray todavía parece cauteloso. Lee se acerca y se sube a la cama. Se recuesta en el medio de ella boca arriba. —Súbete a mi pene, Ja

