Puedo decir que todavía se está conteniendo. Él aparta la mirada de mí y yo le lamo la mejilla. Él gruñe. Luego comienza a golpearme con su gran pene cada vez más fuerte, hasta que me da todo lo que tiene y yo jadeo y gimo con cada embestida. —¡Oh, Dios, oh, joder, Jake! —grito mientras jadeo. Se mete en mi interior con fuerza, con la cara roja y resplandeciente de sudor. Puedo sentir un orgasmo enorme creciendo rápidamente dentro de mí. Se empuja un poco más dentro de mí y de repente siento que el placer alcanza su punto máximo y estalla dentro de mí con fuerza, inundando mi cuerpo de éxtasis. Gimo en voz alta mientras los músculos de mi coño aprietan su pene. Él gime en voz alta mientras se corre dentro de mí. —Oh, Dios mío—, dice sin aliento mientras se recuesta sobre mí y apoya la

