Tenía el móvil en altavoz. Georgia chasqueó la lengua y su gesto se desdibujó con la burla marcándose en su boca en un mohín irónico. ―Claro que sí, Cherry. Ella sigue creyendo lo que le dije hace años. Hice bien en repetirlo hasta que se quedó guardado en su mente de niña mocosa. La culpa la corroe por lo que hizo ―graznó con sarcasmo―. Claro, no sabe que en realidad lo único que hizo fue tentar a mi novio… ―Y ni eso… ―Claro que lo hizo, Cherry. Puede que a esa edad no tuviese las horribles tetas que se carga ahora, o ese culo gordo, pero te aseguro que no dejó de pasearse frente a Dan hasta que lo enloqueció. Imagínate, usaba esos minishorts, con su carita de mosca muerta se sentaba cerca de mi novio y él no podía sacar sus ojos de sus piernas. Me lo dijo, se imaginó su sucio coño y

