Georgia… Creí que había cambiado, una parte muy pequeña en mi interior brincó cuando sus palabras resonaron el día anterior, cuando me insultó una y otra vez al burlarse de mi apariencia, pero jamás consideré que su animadversión fuese tan grande y profunda. Quería mi hijo porque sí, por un contrato prematrimonial por lo que logré comprender, porque quería evadir el divorcio, porque quería lastimarme al quitarme la única familia «real» que tendría. Cerré los ojos y traté de respirar, aun cuando el aire no pasó por mis fosas nasales, aun cuando mi cuerpo rígido y frío se negó a expandir los pulmones para que el oxígeno entrara. Temblé, temblé llena de repulsión, de indecisión. Por varios minutos, no me moví, solo dejé que el torbellino de pensamientos, recuerdos y palabras lo arrasara to

