ARIA Aria Llegó la hora de partir hacia el territorio de la manada Sombra Nocturna. El atardecer tiñe el cielo con un manto dorado, marcando el inicio de nuestro viaje. Para el camino de ida nos escoltan dos novatos, Jasper y Kiro, ya que conocen la ruta. El cachorro está nervioso, pero no parece desagradarle la idea de venir conmigo a Sombra Nocturna. No lo culpo: sus ojos brillan cada vez que se cruza con el Comandante… parece que lo admira. Yo, en cambio, no dejo de preocuparme. Me atormenta pensar si los miembros de Sombra Nocturna aceptarán a mi cachorro. Saco la cabeza por la ventana del Jeep, dejando que el aire fresco del bosque me abofetee la cara. El ambiente está cargado de aromas húmedos: tierra, cortezas viejas, hierba mojada. Todo respira vida, pero dentro de mí late una

