SEIK Nos disponemos a cenar cuando otros se unen a la mesa: Loren, el hijo del Beta y una mujer lobo de piel inusualmente pálida. —Hola, comandante. Nos volvemos a encontrar —dice el hermano de Aria, esbozando una sonrisa—. Mis felicitaciones por el compromiso y el futuro matrimonio. —Hola, soy la hermana de Aria. Me llamo Marlene. Felicidades a los dos —dice la mujer con amabilidad. —Gracias —respondo, dedicándole una mirada breve antes de salir al balcón. Estas reuniones me resultan sofocantes; parece que a la hembra le pasa lo mismo. Tengo la sensación de que cuando está su padre o el Alfa Lucciano, ella no es la misma. Unos minutos después, alguien entra al balcón. Es Loren. —Ja, ja… —ríe en un susurro, acercándose. Por el reflejo en el cristal, noto cómo sus ojos se deslizan ha

