No importa cuántas veces lo tenga metido dentro de mí, siempre Es distinto, siempre quiero más, siempre me sabe a poco y hay alguna novedadque Dante produce para mi. Siempre hay más de esa forma con la que él reacciona cuando está en mí, como si no hubiera nada que le gustara más, como si yo le diera algo que él no ha podido conseguir en ningún otro sitio. Nunca. Eso es algo que también me sucede a mi. Algo que tenemos en común y que por mucho que neguemos, los dos lo sabemos: juntos somos distintos a todo lo demás. —Dime que eres mía —exige clavándose en mi —. Di que esta noche se lo dirás, que no puede tenerte...que me perteneces solo a mi. —¿Yo también soy tu dueña frente a ella? —exijo apretando su polla con mis músculos internos, arrancando un bramido suyo. Me aferro a

