—Por favor Camila, vuelve pronto —Beatriz se despidió de su nuera con lágrimas en los ojos. Se quedaría sola de momento ya que su hija se había marchado unos días a casa de una amiga, para no incomodar a Camila con su presencia luego de lo sucedido entre ellas. No justificaba las acciones de sus hijos y también había jalado las orejas de Blanca, porque no tenía que haberse inmiscuido en el matrimonio de Maximiliano y mucho menos colaborado con la estupidez que había planificado. —Lo haré, también puede visitarme doña Beatriz, usted será bienvenida a mi casa siempre, es la abuela de mi hijo y yo estaré encantada de devolver las atenciones que me ha brindado desde la primera vez que llegue —sonrió, pero su mirada estaba fija en la puerta esperando por él, más el muy cretino, parecía poco

