—¿Qué haces? —Camila preguntó al ver a Maximiliano cortarle el paso con una ligera sonrisa en los labios. —Solo quería anunciar que Mariano tuvo que irse de emergencia la ciudad, no podrás irte con él —Camila pudo notar la felicidad de su marido, pero ella no iba a dejarle fácil el camino por recorrer. —¿De verdad? Una pena que no me haya despedido de él, ya había decidido quedarme unos días en la hacienda y antes que te emociones ¡No es por ti! —paso rumbo a la cocina, tenía antojos e iba a saciarlos ahora mismo. Maximiliano sonrió, caminó detrás de ella a una distancia prudente, no le dejaría ni un solo momento, temía que desapareciera una mañana. Observó a Camila asaltar los frascos de níspero hechos en miel, se deleitó con verla comer, su esposa no sería fácil de reconquis

