Enfrentando la realidad

810 Words
El sonido de las máquinas se volvía bastante molesto, Christy abrió sus ojos y el blanco de las paredes golpeó sus pupilas, movió su cabeza a la derecha y vio a Evelyn sentada, ella estaba con sus ojos rojos. —Hija, ¿qué pasó? —Evelyn ve a su madre e intenta no llorar. —Los policías dijeron que fue un atentado. Lucas y yo estábamos tomándonos fotos en el pasillo, por eso no salimos heridos, pero hay muchas personas heridas —habla con su voz entrecortada. —Lo importante es que todos estén bien. Tu padre ¿también resultó herido? recuerdo muy pocas cosas. —El aturdimiento por lo que pasó Evelyn no soporta más y comienza a llorar, muerde su labio inferior intentando que el llanto se detenga. —Papá recibió todo el impacto, murió en el instante —rompe en llanto al terminar. Christy siente como su pecho se comprime, James la salvó, pero ahora no estaría más. El llanto no tardó en aparecer, ella se sentó y quedó inmovil, completamente atónita al sentir que su vida junto al hombre que ama con todas sus fuerzas pasó en cámara lenta sintiéndose brutal. En su cabeza lo único que pensó fue que él había sido un egoísta, al haber decidido irse sin ella, prefiriendo no salvarse con tal de salvarla a… Ruedan lágrimas por sus mejillas quedando en completo silencio. Pasaron algunas horas y Christy seguía en shock. Ella salió del hospital sin secuelas, al llegar a la casa, se dio cuenta que debía sobrellevar todo esto de la mejor manera, en especial porque tenía dos vidas en frente de ella de las que debía hacerse cargo. El funeral fue el peor momento en su vida, el hecho de saber que el hombre de su vida estaba en aquel cajón hizo que ella se quebrara, sus hijos estaban siendo su único apoyo. Las personas no tardaron en llegar, dando su pésame a la familia. Ella necesitaba aire, no podía seguir allí, su cuerpo no lo aguantaría. Salió a tomar aire, mientras se sentó en una banca se acercó Peter. —Es muy triste lo que le pasó a James, a mi querido amigo James —él habla mostrando compasión. —Lo es —ella responde sin mirarlo, manteniendo su mirada baja llena de dolor mientras observaba el anillo. Su cuerpo y su mente no reaccionaba como era, nunca imaginó perder al hombre con el que soñó envejecer. —Aunque sabes que es más triste que te hayas quedado sola, no quiero nombrar esto, sé que puede no ser el momento, pero la empresa necesita a alguien a su mando y sin duda soy el indicado —él dijo. Christy levanta su rostro mirándolo de manera incrédula ante lo que acaba de escuchar. —¡No puedo creerlo! —expresa cambiando su mirada al instante. —Sí, por eso quiero hacerte una propuesta, algo sencillo. Así evitamos las habladurías. —Ella lo observa consternada. »Quiero que te cases conmigo, que seas mi mujer. Así puedo ser el encargado de manejar todo lo que dejó James y no dejarte sola. —Estás loco —responde al instante. —No, solo soy coherente y pienso en tu bien. Mira Christy, estás sola, más te vale tomar en cuenta mi petición o si no… —Él no termina de hablar porque sus sobrinos se hacen presentes. —Mi madre no necesita casarse contigo, ella no está sola —Evelyn habla ofendida. —Te pedimos que no hagas ese tipo de comentarios, mi papá está allí adentro, te estás comportando como un idiota —responde Lucas. Cristina abraza a sus hijos, niega con su cabeza al ver como nunca estuvo equivocada con Peter, entra de nuevo a la sala con gran tristeza al ver que ni siquiera respetó que James estaba allí. Mientras tanto, al norte de la ciudad estaba el gran Joseph Risso, un hombre mujeriego, audaz y competitivo. Tenía una empresa exportadora, que usaba como fachada Sin embargo, buscando que con cada paso, llegara a ser el mejor. Joseph se acercó hasta su casino, era uno de los más exitosos, uno de sus hombres caminó hasta donde él interrumpiéndolo. —Jefe tenemos una noticia —dijo uno de sus perros guardianes. —Espero que sean buenas porque no quiero estresarme con nada y por nada —dice Joseph con la mirada fija en una de las mujeres que están bailando en frente. —Lo logramos jefe, logramos darle al individuo ese. —Joseph sonrió, por fin las cosas le estaban saliendo tal y como siempre las ha querido. —Perfecto, quiero que los vigilen. Necesitamos saber que más son capaces de hacer. —Él asintió con un movimiento de su cabeza y luego salió. Joseph levantó una copa, había logrado uno de sus mayores triunfos, haber acabado con su mayor contrincante.
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