Al terminar el funeral y dejar el cuerpo de su esposo en aquella bóveda en el cementerio central, Christy va con sus hijos a la casa, ella busca ser tan fuerte como un roble. Al menos por sus hijos porque es consciente que por dentro está rota en mil pedazos.
—Mamá —Evelyn se acerca a Christy—. No olvides que estamos para ti, mi papá era mi héroe, era mi persona ejemplar.
»Al igual que tu, por eso quiero que sepas que no estás sola. Que siempre estaremos para ti —dice Evelyn.
—Lo sé, nunca he pensado lo contrario. Hija, deberías salir con tu hermano, les haría bien caminar, tomar aire.
—¿Quieres estar sola? —Christy asintió con un leve movimiento de su cabeza, Evelyn torció su boca, ella necesitaba —. Te entiendo, pero solo te pido que no te dejes morir.
»Mi papá donde quiera que esté, estoy segura que él hubiese querido algo diferente cuando este momento llegara. Cuando no pudiera estar más al lado de nosotros, a tu lado. —Esas palabras rompían a Christy.
—Quiero dormir un poco, estoy cansada. Los espero para comer. —Christy sabía que su hija tenía toda la razón.
—Mamá, eres la mujer más fuerte que he conocido, me llenas de orgullo. —Evelyn abraza a su madre, para luego ir por su hermano.
Christy es consciente que sus hijos deben ser su prioridad. Se sienta abrazando una foto del día de su boda, cierra los ojos intentando dormir hasta que escucha el timbre de la puerta de su casa. Se pone de pie y al abrir ve a Peter con un ramo de rosas blancas.
Él pasa y las deja sobre la encimera, luego la mira y sigue para sentarse. Christy rueda sus ojos, no puede creer que el que decía ser el mejor amigo de su esposo ahora sea un grano en el trasero para ella.
—Quería darte tiempo, me imagino que necesitabas superar la perdida —él habla con frialdad, sin una gota de dolor en sus palabras.
—Como se nota que poco querías a James —ella le dice, con su voz llena de asco, mientras él no muestra sentimiento alguno—. De antemano te digo que no quiero escuchar nada de lo que quieras decirme.
»No me interesan tus propuestas, tus palabras de “lo siento” ni mucho menos me interesan tus palabras pidiendome que me case contigo.
—James era como mi hermano, pero no por eso debo descuidar nuestros negocios. Mira, voy al grano, quiero manejar las acciones tuyas, adicional ser el director de la empresa y manejar lo que él tenía, es lo mínimo que merezco por llevar tantos años detrás de él —él esboza, Christy se pone de pie.
—Jamás, escúchame bien, nunca permitiré que manejes eso que con tanto esfuerzo consiguió James —ella dijo con severidad.
—No te estoy preguntando. Es una orden querida, será algo sencillo, unas firmas y te dejaré llevar tu duelo en paz —él dice con serenidad.
—Largo de mi casa, no vuelvas o si no… —Ella levanta la mano para abofetearlo, pero él la detiene.
—Te recuerdo que aún no se ha leído la última voluntad de James, sin contar que no tienes idea que tan “legal” era tu esposo.
—No más, ¡No te voy a permitir que hables de él así! —ella sube su voz. Mientras que Peter tiene una sonrisa de lado a lado.
—Christy , quiero decirte que si no aceptas, te haré la vida de cuadritos, te haré sufrir hasta que te arrepientas de respirar. Así que cuida tus pasos, preciosa no tengo tiempo, así que en tres días espero una respuesta —él dice con severidad. Ella abre sus ojos, eso la llenó de miedo.
»Se me olvidaba decirte que te ves preciosa. No tienes idea lo encantadora que te ves de n***o.
—¿Me estás amenazando Peter?
—Sí, aunque puedes tomarlo también como una advertencia.
Él camina con cinismo a la salida, le envía un beso y luego sale de la casa. Cristina aprieta sus puños y busca la forma de salir de eso.
En ese momento entra la llamada del abogado de James, ella queda en encontrarse con él en la empresa.
Al llegar a la empresa, ella toma aire profundamente, él la estaba esperando en su oficina.
—Siento mucho la perdida de tu esposo, no sabes como me duele. —Él la abraza.
—Te agradezco, sin embargo, por eso no vine. Peter quiere manejar la empresa, pero no quiero que eso suceda. Quiero ser yo quien maneje todo lo que mi esposo tenía, estoy segura que eso es lo mejor.
—Lo es, es tu derecho, te corresponde a ti y a nadie más. Sin embargo la decisión de tu esposo parece ser otra, él confió en Peter.
—¿Cómo que él prefirió a Peter para esto?
—Sí, supongo que es algo que ellos pactaron por si algo pasaba.
—¿Eso quiere decir que Peter puede manejar toda la empresa, mis acciones también?
—No, solo puede manejar las acciones de Peter, que son el triple de las tuyas, claramente él tiene la ventaja. Él tiene el control… solo le faltan tus acciones para poder poder tener todo.
—No puedo creerlo.
—Quizá James pensó que era lo mejor. No tienes por qué preocuparte, yo me encargaré de que lo tuyo y lo de tus hijos sea respetado. Lo único que te recomiendo es que no hagas lo que Peter te diga, no dejes que él tenga el control de todo.
—Pues no estoy de acuerdo con nada de esto, seguramente James creyó que era lo correcto, pero no. Demostraré que Peter no es el indicado, no me importa cual fue la última voluntad de mi esposo, me encargaré de mostrarte a la junta directiva que esto es un error —ella dice con determinación.
—Está bien, te apoyaré en lo que sea.
Ella sale hasta su casa, mañana debía dar un aspecto profesional y mostrar seguridad y convencimiento.
Lo que más le preocupaba era que la ambición por parte de algunas personas detrás de la gran fortuna de su esposo, sería un gran dolor de cabeza que no le iba a permitir vivir su duelo en paz.