Al llegar a la empresa, Christy le pidió a la secretaría que la llevara hasta la sala de juntas, ella al entrar observa no más de la mitad de las sillas ocupadas. Las personas allí la miraban con lastima, algo habitual luego de lo que le sucedió.
—Faltan muchas personas —Christy se acerca al abogado y le dice.
—No todos quisieron venir, no esperaban verte aquí. Mira, es algo normal, lo más lógico es que fuera alguien diferente el que pidiera esta junta, a decir verdad… esperaban a Peter.
Esas palabras tan ciertas y tan crudas, hicieron que ella se llenara de impotencia. Ella ahora tenía que competir con Peter, con el que se suponía era amigo de su esposo. Ahora él se encargaría de hacer las cosas difíciles para ella.
—Caballeros —dice el abogado, colocándose de pie—. Hoy quiero hacer un anuncio, una decisión que se ha tomado recientemente, pero que nos compete a todos.
Aquellos hombres comienzan a especular, Christy ríe internamente con ironía. Así que no espera más, se pone de pie y ella es la que ahora toma el mando.
—Creo que muchos de los que están aquí me conocen, no hace falta hacer una presentación, —ellos asintieron con su cabeza.
»Quiero decirles que a partir de hoy, soy la presidenta de esta empresa, a partir de hoy soy accionista mayoritaria y la responsable de este lugar.
Las manos de ella sudaban, decidió ser fuerte, por sus hijos, por ella y por James. Un silencio inundo la sala, algunas voces especulaban cosas.
—Lo siento señora, pero al menos por mi parte no entiendo a que viene esta broma —dice un hombre calvo, eso generó risas entre los demás.
—¿Cree que es una broma? —ella abre sus ojos, ante el atrevimiento de aquel sujeto, él la miraba como si las palabras de ella no tuvieran validez.
»Soy la viuda del señor Cooper, me corresponde este lugar. Así que espero contar con su apoyo para poder seguir llevando esta empresa de la mejor manera —ella habla, con determinación.
—Señora, siento que esto es producto de la pérdida que ha sufrido, pero por mi parte no voy a tolerar que una mujer sea quien nos maneje, sin contar que la única experiencia que tiene es en lavar trastes —habla otro, conteniendo la risa.
—Creo que debemos darle una oportunidad, ella está preparada y lo que no sepa, estoy seguro que la guiaremos —dice el abogado.
—No, esto debió ser por votación. No quiero que este lugar, al que le hemos invertido tanto, se vaya a la quiebra, solo porque la “señora” tiene un capricho —dice uno de los socios, sin más se pone de pie.
»Lo siento, pero cuando alguien que esté en la capacidad de manejar una empresa con estas características, me avisan. Por el momento, no estoy convencido de que esta señora sea la indicada para manejar todo.
—Están siendo muy injustos, ni siquiera le están dando el beneficio de la duda —dice el abogado.
—Al darle está oportunidad seguramente, esto se vuelve de cabeza. Las mujeres tienen un lugar, ella es consciente de cual es ese lugar. Seguramente, se cansó de lavar, barrer o cocinar.
»Le aseguro que con un viaje se le pasará. —Algunos hombres se ponen de pie, para salir por esa puerta.
—Antes de que salgan, les voy a dejar algo claro. Esto no es un capricho, esto es una decisión tomada, estoy completamente segura que James confió en ustedes por alguna razón.
» Soy la nueva presidenta, las decisiones serán tomadas por mí, no hay otra opción. Me gustaría seguir manteniendo el mismo equipo que tenía mi esposo.
La sala quedó más vacía de lo que ya estaba, algunos salieron burlándose de ella, el machismo y la ignorancia no los dejaba escuchar la verdad y ella no estaba dispuesta a cambiarla. Christy tomó una decisión y esa sería la única que tendría validez de ahora en adelante, no le importaba Peter ni nada de lo que él quisiera hacer.
Christy al ver que salían uno por uno, ella los miraba con frialdad, mostrándoles poca importancia y que sus actos, no cambiaría en nada sus decisiones, si tenía que convertirse en una mujer fría para poder conseguir lo que quería, no dudaría ni un solo segundo en hacerlo.
Ella mira a su alrededor, se siente como una pequeña hormiga, entre un montón de osos. Sin embargo, nunca ha sido el tipo de persona que salga corriendo, ella es capaz de hacer las cosas bien con tal de que sus hijos estén bien.
Se pone de pie, sale de la sala de juntas y va directo hasta la oficina que era de James. Le pide a una de las secretarias que le ayude a organizar su nuevo espacio.
Christy observa las fotos que están aún intactas sobre el escritorio, es increíble como un amor tan puro, tan real como el que tenían ellos dos, ahora ya no esté. Ella es consciente que aunque duela, debe dar vuelta a la página y seguir adelante.
Las personas encargadas reorganizaron el lugar. Ella debía tener una faceta diferente, una que fuera dura y que nadie pudiera romper fácilmente. Luego de dejar todo bien, ella salió para ir a su casa, pero fue detenida por Peter.
—Ya me enteré del ridículo que acabas de hacer Christy —él dice con una sonrisa.
—¿Ridículo? no entiendo —ella pregunta con indisposición.
—Sí, me imagino que ya te enteraste cual fue la última voluntad de James, mi gran amigo James —él dice con ironía.
—Me imagino que siempre lo supiste, ahora llegas a decir cosas como si en verdad la sintieras, sabiendo que no sientes ni compasión por lo que pasó —ella dice, con un nudo en la garganta.
—Si quieres piénsalo así, solo estoy haciendo lo que mi amigo siempre me pidió. Soy leal a mi amigo. —Chirsty comienza a reír.
—Seguramente fuiste tu quien mandó a hacerle daño a James para quedarse con todo, es demasiada casualidad… —Él se acerca con brusquedad—. Y si eso es así, lo voy a descubrir y te voy a hundir.
—No, te equivocas… a mi no me vas a tratar así. No te equivoques Christy, el hecho de que yo te aprecie, el hecho de que yo pueda darte el mundo si fuera necesario, no quiere decir que puedes decir cosas de mi, calumniarme, difamarme. Yo no mandé a matar a James, aquí el malo no soy yo, el malo era él.