Todo estaba listo, la cita con el abogado preparada, el vestido de novia en la cama y una bella diadema de perlas blancas en el tocador frente al espejo, todo estaba preparado para el gran evento. El amigo de Alexander, Jonas, había volado con su esposa desde Manhathan, para ser el testigo de la unión de su amigo Alexander con la mujer que adoraba. Había flores blancas y rojas por el salón, aunque era un evento privado, algunos conocidos de Alexander que él consideraba de confianza, estarían en la ceremonia y en la cena de celebración. Todo lucía perfecto. Nada podría salir mal. La madre se Emily no había sido invitada a la boda. Ella no dejaba de llamar a Emily para insistirle en que debían viajar lo antes posible a Indonesia. Y en sus llamadas su madre le suplicaba que no se

