Corazón al descubierto

1521 Words
Mientras su amigo Jonas hablaba, Alexander jugaba con el dictáfono, sin darse cuenta de que lo estaba haciendo, estaba abriendo su corazón dejando al descubierto lo que estaba sintiendo, era una conversación privada entre amigos. Alexander estaba un poco nervioso al tener que hablar de lo que él mismo se negaba a aceptar y mientras hablaba encendió el dictáfono sin darse cuenta. "Esto me está afectado más de lo que imaginé Jonas. Aseguré que no me volvería a pasar, ¡pero estoy atrapado en una telaraña! Y cada vez que intento salir de ella más me enredo en mis pensamientos y mis deseos..." "¡Cuando la veo sonreir, me fascina! Cuando mueve sus caderas de la forma como lo hace al caminar, ¡me excita! Y aunque no quiero pensar en ella, ¡no puedo! ¡Se me ha metido en la cabeza de tal manera! qué por más que intento no pensar en ella, lo hago y eso me enoja y entonces cometo estupideces..." "En varias ocasiones la he hecho venir a mi oficina para darle una orden que podría darle sin verla, pero me matan las ganas de verla y la hago venir a mi oficina, finjo que estoy molesto y sin que ella se de cuenta, me la como con los ojos" "Emily es tan dulce, tan serena como un lago en medio de un campo lleno de flores ¡y me encanta lo que me hace sentir cuando la tengo cerca...!" "¡Me gusta tanto Emily! que actuó como un idiota cuando la tengo cerca, me siento como un adolescente enamorado jonas". "Cuando soñé con ella, la hice mía y me desperté sudando, completamente exitado, ¡fue tan real! Que desde ese sueño no puedo tenerla cerca sin que mis hormonas se vuelvan locas y mi pulso se acelere..." "El viernes por la tarde estaba que ardía por ella, le pedí que viniera a mi oficina y la hice ordenar mi archivador de arriba abajo para verla de pies a cabeza, ¿te imaginas? Yo, Alexander Blake, un tipo que puede tener a la mujer que quiera, deseando sólo a una, ¡UNA! A Emily Collins, mi secretaria" "¡Esto es estúpido! Nunca he tenido una relación romántica con una de mis secretarias, y me queman las ganas de acostarme con mi secretaria, ¿puedes creerlo?" "Jonas la trato mal, la humillo, la molesto, le hago hacer cosas absurdas, y sin embargo mantiene esa sonrisa preciosa que me encanta. Emily me irrita Jonas, ¡me vuelve loco! Y no quiero pensar en ella de esta manera". " Pero te seré completamente sincero, me gusta esa mujer, Emily me fascina, ¡todo de ella me encanta! Me gustaría tener la oportunidad de tenerla en mis brazos y hacerla temblar...". "Pero no creo que pueda pasar nada entre los dos, soy un jefe insufrible y amargado, que no hace más que tratarla mal y hacerla sentirse incómoda cuando esta a mi lado. Pero esta es solo la fachada que uso para alejarla, cuando lo que más deseo es tenerla en mis brazos y comérmela a besos" Alexander hablaba con todo su corazón, sin ocultarle nada a su amigo Jonas, Alexander jugaba con su dictáfono sin darse cuenta que lo tenía en la mano encendido y que se estaba grabando todo lo que decía. Abrir su corazón no era nada fácil para él, y reconocer que una mujer había atravesado el muro de seguridad que había puesto alrededor de su corazón era algo que lo hacía temer y ponerse a la defensiva. Había sido traicionado por la mujer con la que había vivido más de dos años, una mujer que juró amarlo. Él creyó conocerla bien, pero se equivoco al confiar en ella. Su traición fue muy dura para él, y no podía entender que tan pronto otra mujer entrara en su corazón. Cada vez que la tenía cerca, su pecho ardía y no sólo por el deseo que Emily le provocaba, ella le hacía sentir ternura y confianza. Pero su corazón estaba tan herido que no quería volver a sentirse vulnerable delante de una mujer. Por eso prefería utilizarlas, pero no amarlas, pero las sensaciones y las emociones que sentía cuando estaba junto a Emily, le hacían temer perder el control y verse enredado en un sentimiento del que no pudiera escapar. Su amigo Jonas lo escucho atentamente, Alexander necesitaba desahogarse, los sentimientos que sentía por su secretaria eran muy fuertes y Alexander deseaba huir de ellos. Ahogarlos, o hacerlos morir dentro de él. Después de que su amigo se marchara, Alexander volvió a su rutina habitual, ahora se sentía mucho mejor gracias a su amigo Jonas, tanto física como emocionalmente, Alexander se sentía aliviado. Así que volvió a ser el jefe insufrible y amargado con su secretaria. La hizo sufrir cargándola de tanto trabajo y ordenandole que todo debería estar listo para el día siguiente. Antes de marcharse Alexander tenía más trabajo en mente para Emily, le dictó algunas cartas y algunas notas para que su secretaria las redactara antes de irse a casa. A Alexander no le importaba que Emily saliera tarde del trabajo, ella tenía que hacer lo que él le dijera. Muy satisfecho, Alexander salió de su oficina sabiendo que su comportamiento agrio y molesto como jefe hacía ella, le hacía odiarle, cuanto más ella le odiara, más seguro se sentiría Alexander. El odio de Emily hacía él, evitaba la tentación de caer en los brazos de la mujer que lo tenía cautivado y que aunque no quería, lo hacía sentirse enamorado de ella. Alexander se fue a su lujoso departamento dejando a Emily molesta y triste. Ella pensaba en su gato Mufaza, en que su pobre gatito tendría hambre, así que se apresuró a enviar las cartas, pero como ya era muy tarde, decidió llevarse el dictáfono a su departamento y los archivos a los que tenía que hacer anotaciones para terminarlos en su departamento. Cuando llegó a su departamento era tarde y tenía mucha hambre, lo primero que hizo fue darle de comer a su querido gato, y después de darse una ducha fría para despertarse, Emily se comió un sandwich y un vaso de leche tibia, para ponerse a trabajar. Sonriendo puso todo en la mesa y se dispuso a trabajar: "¡Vamos a ver qué quiere el limón de mi jefe esta vez! Jaja, ¿sabes una cosa Mufaza? Desde que pongo un limón agrio en el frutero de mi jefe, nunca me olvido de sonreír, así que aunque me moleste con sus agrias palabras, le pongo azúcar al momento con mi sentido del humor y su desagradable comportamiento no me afecta..." "¡No puedo entender qué le pasa! Es un hombre inteligente y audaz, exitoso en los negocios, y las mujeres coquetean con él descaradamente..." "Todo ser humano necesitaba amar y ser amado, pero al señor Blake eso no le importa, ¡porque él no tiene corazón!" Bien, ¡a trabajar! Entre más rápido termine mejor.... Cuando Emily escuchó la voz de su jefe en el dictáfono, se quedó petrificada. "Me gusta tanto Emily que prefiero tratarla mal y que ella me odie a tener que admitir que estoy enamorado de ella. Tengo miedo de fracasar otra vez Jonas. Tengo mucha suerte en los negocios, pero con las mujeres no la he tenido. Y no quiero dejar que mis sentimientos por Emily se conviertan en mi debilidad". Emily escuchó todo lo que había dicho Alexander de ella y después dijo: "¡No puedo creer que esto sea verdad! El señor Blake tiene corazón ¡y su corazón es mío! ¡No, no, no, no! Esto no puede ser. ¿Qué voy a hacer? Emily pensó que lo mejor era ignorar lo que había escuchado y borrar del dictáfono la conversación que por error había quedado grabada entre su jefe y su amigo. Emily se dedicó a trabajar, puso música para no pensar en lo que había escuchado. Pero aquello no dejaba de darle vueltas en la cabeza. Alexander Blake era un hombre muy atractivo y pensar en él como hombre después de verlo como un tipo insufrible, era confuso para Emily. Suspirando con tristeza dijo: " No debería decir esto: Pero la verdad es que Alexander Blake es un hombre muy atractivo, un tipo muy sexy y si me habría gustado que me tomara en sus brazos y me hiciera temblar..." "Hace mucho tiempo que ningún hombre me hace sentir así. Y cuando estoy junto a él, también siento que mi corazón se acelera..." "¡Aunque no dormiría con él! Ser su amante sería un caos! ¿Quééé? ¿Qué estoy pensando?¡Por supuesto que nunca sería su amante! Solo hay que ver las mujeres que se mueren por pasar una noche con él..." "Yo soy su secretaria y solo eso voy a ser. Así que sacaré esto de mi cabeza y mañana llevaré dos limones, uno para recordarme lo agrio y amargado que es él y otro para recordarme que nunca más debo creer en las palabras de amor un hombre"
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