4 [¿COINCIDENCIA O DESTINO?]

1686 Words
Hoy no estaba de ánimos para nada, como siempre pasaría en mi casa el día en que todos los jóvenes de mi edad irían a alguna fiesta, se alcolizaran y se acostarían con cualquiera pudiendo contraer sífilis. Había llegado a casa hace 30 minutos, especialmente hoy ignoré a todos, sin embargo siguen molestándome pero presto menos atención. Ya dicen. A palabras necias oídos sordos. Un muy buen dicho al menos para mi. Me cambié de ropa y baje las escaleras, no, no se rompieron, soy gordita pero no un elefante aunque algunos lo digan. —¿Mama ya esta el almuerzo?— grité. —Déjame ver la novela  Valentina —grito en reproche desde la sala. —¿Y el almuerzo?— cuestioné. —Haz te lo tu misma, estoy ocupada ahora — enserio eso se llama estar ocupada, entonces yo siempre estoy ocupada. Esa es la realidad, la perspectiva de mi mamá fuera: "Si cariño a hora mismo te hago tu almuerzo " Pues eso no es así. Dirán por que hace unos días me trato tan bien, simplemente no lo se, pero siempre que viene Eli me trata muy bien, pienso que se ponen de acuerdo. Pero igual amo a mi madre, aún que sea así. —Esta bien me haré un sandwich —mencioné un poco defraudada caminando hacía la cocina. —Buena suerte — canturreo — por cierto haz uno para tu hermano. — ¿Yo porqué? — protesté en forma de un puchero. —Solo haz lo Valentina, no creo que quieras ganarte un castigo —mencionó seria. ¡No lo quiero! pero es algo injusto, siempre es: Valentina haz esto, Valentina haz lo otro, no soy la Cenicienta. No dije nada y me puse a hacer los sandwiches. Al acabar me comí el mío y el otro lo guarde en el horno ya que mi querido hermanito Bruno no llega a su casa especialmente porque hoy es viernes y según el Los San Viernes son Santos son días de farra, de chicas, alcohol y cosas tan mundanas. Así que supongo que llegara que 1, 2, 6 de la mañana. Y mi mamita linda no le dice nada pero si fuera yo, mejor ni les cuento lo que pasaría, aunque me da igual. No me gusta mucho salir de casa, por ese lado no hay problema. Me puse a ver la televisión, junto a mi madre. Tengo ganas de helado, así que me tocará salir. Solo por eso. —Mami ya vuelvo— informé — voy a comprar helado. —Valentina creo que ya sabes que son las 6 de la tarde, te vas a enfermar—regañó.  —No, no pasara nada solo es helado. —Ve, pero vuelves rápido, ¡escuchaste!— gritó. ¿Así quien no la va a escuchar? Casi rompe mis tímpanos. Creo que hasta Europa se le escuchó. Salí de la casa, y me fui caminando directamente hacía el supermercado. Entre normalmente como era costumbre ¿saben algo? ahí eres menos juzgada que cuando estas en otras partes y todas se la pasan criticando. Es como que las personas adultas que desarrollan un grado más de madurez te discriminan menos, en cambio cuando voy al colegio los inmaduros adolescentes te tratan peor que a un zapato viejo. Aunque claro, siempre habrá excepciones. Fui a donde se encuentra la sección de los deliciosos helados y decidí empezar a buscar. Helado  —¡Auccchh!— chillé al golpearle fuertemente con algo o con alguien y todo eso provocó que me cayera al piso y no, no se rompió el piso. Levante  la vista y era el  chico con el que converse el otro día. Mis ojos se plantaron en los suyos que eran profundamente negros y hermosos . Toc, toc reacciona Valentina. — Lo lamento mucho —dijo rascándose la nuca con vergüenza mientras su otra mano estaba extendida hacía mí seguramente para levantarme del frío suelo. Le acepte la mano supongo no fue su culpa, los accidentes suelen ocurrir —no hay problema, un accidente le pasa a cualquiera. —¿Te hiciste daño Valentina?— mencionó, mi rostro se lleno de sorpresa al escuchar mi nombre salir de sus labios, pensé que ya lo había olvidado. ¡Mierda! Me duele mucho pero no se lo voy a decir, sería muy vergonzoso. —Aaaa... no, todo esta bien —dije con una sonrisa para no hacerlo sentir mal. — Me alegro mucho y discúlpame por lo que paso — volvió a insistir. —No importa —claro que importa me duele mi colita. —Esta bien y hola, no esperé encontrarte y peor en una situación como esta —David dijo. —Hola, ni yo. — Sabes como que el destino nos quiere unir que será, ¿Coincidencia o destino ?— preguntó con una sonrisa haciendo latir a mi corazón. —Tal vez sea coincidencia — respondí algo avergonzada, levantando mis hombros, caminé buscando el helado. —¿Qué vas a comprar?— cuestionó, regresé mi vista hacía él. —Helado—cogí el tarro de helado oreo mi favorito y se lo mostré —¿y tu? —Vine a comprar galletas para mi hermana— contestó, quiero un hermano así. —¡ Qué bien! un buen hermano, te felicito —sonreí, y le di unas pequeñas palmadas en el hombro. Creo que estoy muy confianzuda. —Si, creo que lo soy—sonrío orgulloso de sus palabras —por cierto y ¿tú tienes hermanos? —Si uno — contesté caminando por el pasillo de golosinas donde estaban las galletas, varias personas nos observaban y hablaban entre sí. No me importa. Cogió las galletas —vamos a cancelar, ¿te parece?— asenté. Nos dirigimos a la caja registradora. Y pagamos lo que compramos. Luego salimos de ahí. —Enserio fue un gusto volver a ver, especialmente a tus ojos bonitos—David sonrió, esa sonrisa me mata. Mis mejillas ardían—El gusto fue mío. Besó mi mejilla dejándome pasmada — Adiós, cuídate mucho — se despidió dirigiéndose a su carro. —Adiós—dije sacudiendo mi mano. David me besó.... en la mejilla, pero lo hizo. Observé como el carro se iba y me dirigí a caminar. — Señorita espere — gritó cansada corriendo  a mis espaldas la chica del supermercado que nos atendió hace unos minutos, me detuve — a su novio se le olvido esto —me entregó una cédula. ¿Mi novio? —Muchas gracias — hablé extrañada y la chica regreso al supermercado. Me salió una fuerte risa, no se como esa chica pudo decir que David es mi novio, considero que esa palabra novio es una muy, pero muy delicada y una que yo aún no estoy por topar, ni experimentar. Camine nuevamente a mi casa, mirando la cédula de David, en su foto se ve tan guapo, cogí  las llaves y abrí la puerta. —¡Mami ya llegue!— grité esperando una respuesta pero nadie respondía. —Mami, ¿Dónde estas?—me dirigí a la sala en la cual estaba en la mesa un papelito blanco . *Valentina discúlpame pero tuve que salir, tengo hoy una reunión así que volveré mañana, besos * ¿Reunión? Si claro, y va a volver mañana si como no, "reunión" ahora llamemos lo así. Pero no tengo el derecho de juzgar a mamá , así que mejor debo preguntar le que es lo que pasa. Mi madre se divorcio de mi padre, cuando tenía tan solo 10 años era muy niña me dolió demasiado, pienso que es algo muy fuerte para una persona la separación de sus padres, dos seres que amas con tu vida, pero ellos ya no se aman. Al principio no me acostumbre, pasaba llorando de día y de noche. Pero con el tiempo lo aprendí a superar como se supera todo, con el tiempo las heridas se llegan a curar, todo pasa. Se divorciaron por que mi padre engañó sin cinismo a mamá, no he vuelto a hablar con ese hombre por que no lo soporto, el hoy en día tiene una maldita familia, con su maldita "inocente" amante y una hija. Como me repugna todo eso. Ya no lo quiero, o bueno si pero poco, ese hombre "mi padre"  ni siquiera se preocupa por mamá o por sus hijos. Solo llama cuando son fechas importantes y de ahí como que ni existimos en el planeta tierra, o también nunca llama. Subí a mi habitación, donde puse una película y me puse a comer helado. Puse Reto de valientes, a media película ya estaba llorando mocos y babas, es muy triste, aunque muestra como se puede superar todas las adversidades, problemas y retos que te dará la vida. Es una película de reflexión demasiada linda. Acabe mi helado, apagué la televisión y me acosté abrazando a mi oso. Recordé lo que me dijo: Fue un gusto volverte a ver, especialmente a tus ojos bonitos. Sus palabras produjeron una electrificación en mi cuerpo, son unas lindas palabras, pero no queda más que eso, unas simples palabras. Sin embrago em volvieron a sacar una sonrisa. Mi celular sonaba con la horrible alarma, era las 9am  dormí mucho eso es bueno. Me levante de la cama y me puse mis sandalias. Fui al cuarto de mamá estaba vacío y tendida su cama, camine al cuarto de Bruno con cuidado abrí la puerta y ahí estaba el tendido en su cama, como muerto pero en verdad esta dormido babeando. Cerré la puerta silenciosamente, para luego dirigirme a la cocina mi lugar favorito, me hice una tasa de café, unos hot cakes, y mi cereal. Lo ven no como mucho pero mi figura ya es así, yo no tengo la culpa. —Y ahora como le devuelvo la cédula a David —me dije a mi misma mientras sorbía un poco de café. —¿Quién es David ?—preguntó serio mi hermano cruzando se de brazos. ¡Oh no! escuchó lo que dije. Debo dejar de hablar conmigo misma en voz alta.
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