Abriendo los ojos, Rhys contempló fijamente el techo de la habitación del príncipe Caspian y dejó ir un largo suspiro sin poder conciliar el sueño. Y no se trataba de que la cama se sintiera incómoda o él estuviera mal, simplemente era el hecho de que su pareja no estuviera ahí a su lado, abrazándole y sosteniéndole contra su cuerpo, lo que se sentía raro. En tan solo unos cuantos días, Rhys se había acostumbrado tanto a dormir juntos, que ahora que se encontraba solo, llegaba incluso a sentir que la cama era demasiado grande, a pesar de que antes era perfecta. Lo peor de todo, es que según la advertencia de su príncipe, estaría pasando una semana completa de esa forma, y recién llevaba con suerte dos noches y ya las estaba odiando con toda el alma. Se sentía... Incómodo y un tanto vacío

