—Adele me dijo que te sentías mal. —Estoy bien —expresó rápidamente y con la sangre helada en el cuerpo. —Puedo llevarte a Abilene para que te vea un médico. —No es necesario. Yo pronto seré médico, sé lo que debo hacer. Matt se mantuvo en silencio, lo que obligó a Nicole a abandonar la revisión de los papeles para mirarlo a los ojos. Un estremecimiento le recorrió la columna vertebral al verlo. Odiaba esa sensación. —No estoy acostumbrada al ajetreo del rancho —se sintió obligada a explicar, esperando que aquello fuera suficiente y él la dejara en paz—. Solo estoy cansada. Matt suspiró y se guardó las manos en los bolsillos del pantalón. —Deberías quedarte por algunos días en la casa encargándote de la subasta, yo me ocuparé del ganado. ¿Ya no insistía en que se largara de L

