—¿Cuándo asumirás el trabajo que te corresponde? ¿O piensas marcharte pronto? —preguntó Matt a Nicole. Ella lo observó por unos segundos, fastidiada de que siempre tuviera una sonrisa llena de satisfacción en el rostro. Cómo le gustaría borrársela de un solo golpe. —No me iré. Mañana mismo asumiré el trabajo del rancho —contestó con seguridad. —Bien, porque hay mucho por hacer. Espero no tengas problemas con el sol o con el olor a estiércol —refutó Matt, y se quitó el sombrero para dejarlo sobre la mesa. —No te preocupes por mis problemas —objetó ella. —Cariño, ¿yo también puedo acompañarte a trabajar? —preguntó Eva al hombre y hundió los finos dedos de una de sus manos en los cabellos oscuros y rizados de él. —Es una salida solo para propietarios —respondió Nicole con una sonrisa

