Capítulo 2. Rubí posesiva

1239 Words
Sergei llegó a su casa después de una tarde divertida compartida con su amiga Cam y parte de su familia. Habían reído, compartido algunos secretos y simplemente disfrutado de la compañía del otro como solían hacerlo antes de que ella estuviera emparejada con el macho más importante del país. Pero al abrir la puerta, se encontró con Rubí, esperándolo con una mirada desafiante en su rostro. Solo verla, que Dios lo perdonará, con esos rojos ojos que más que castaños eran color sangre, lo puso de mal humor. Así que bufó, cuando la observó con ese camisón transparente y esa actitud evidentemente enojada de brazos a punto de cruzarse. Rubí, cruzando los brazos, espetó con rabia apenas disimulada: — Vaya, vaya, parece que te lo pasaste muy bien este día, ¿no es así, Sergei? Todo el día FUERA DE CASA Sergei la miró sorprendido y respondió con ironía: — ¡Rubí! Hola, que tal como las has pasado, yo sí muy bien me divertí mucho con Cam, mi mejor amiga. GRACIAS POR PREGUNTAR — dijo y se encaminó a la cocina para agarrar del refrigerador una botella de jugo mientras la hembra de cabello largo y rubio lo seguía. Ella lo miró frunciendo el ceño: — ¿Tú amiga? ¿Acaso no soy suficiente para ti? ¿Es eso? Por Dios ya tiene su compañero, ¿sabes lo que es un compañero no??? Él se giró y le sorprendió tenerla casi pegada a su cuerpo. — Rubí, hemos dejado claro desde el principio que somos solo amigos, nada más. Y sí, sé lo que es un compañero gracias, LO QUE NOSOTROS NO SOMOS — siseó sin poder evitar. En ocasiones pensaba que debió dejarla morir de hambre, eso debió hacer... Era como un mal karma una espina en el culo y... Ella lo miró lastimosamente, como un cachorro apaleado. Para colmo de males, lo único que le faltaba. — Sabes que puedo leer tus pensamientos ¿no? — murmuró ella. Y él suspiró. La agarró de los hombros. — Mira cariño, nunca quise lastimarte, simplemente no eres mi tipo yo lo sé, tú lo sabes, Cam lo sabe, todos lo sabemos...— ella pareció digerir la información un momento pero luego apreció su cercanía y lo comenzó a OLFATEAR. Lo que hizo que él la soltara de inmediato —. Y qué carajo haces aquí,¿ no tienes un show que dar acaso? — Hueles tan distinto, hay otros aromas aparte del de Cam ¿Dónde estuviste? ¿Acaso fuiste a otro lugar? Sergei atravesó la sala frustrado, — ¿En serio Rubí? No tienes derecho a interrogarme sobre mi vida fuera de este lugar. Estás cruzando una línea. Y me estoy cansando. De verdad Rubí lo miró sonriendo de manera maliciosa. — Bien, si no quieres hablar, lo descubriré por mí misma. Y ya... Rubí comenzó a buscar en el lugar en busca de pistas sobre dónde había estado Sergei. Revisaba sus pertenencias, rasguñaba algunas notas, buscando cualquier indicio de que había estado con alguien más. Sergei la tomó de los brazos molesto. — ¡Rubí, detente! Esto no es justo, estás violando mi privacidad. Te di un lugar en mi hogar pero ya es suficiente... Ella siguió olfateandolo. — No me importa, Sergei. No quiero compartirte con ninguna mujer más. No soy tu novia, pero eso no significa que no sienta celos. ¿Acaso no puedes ver lo mucho que me importas? — Rubí, entiendo que sientas celos, aunque no deberías pues no somos nada no hay vínculo alguno entre nosotros...Y el que vivas acá , no te da derecho a invadir mi espacio personal. Si quieres seguir teniendo un lugar para vivir aquí, debes respetar los límites del otro. Los míos más precisamente...Y los aromas que sientes son los de Eve, la hija de Cam, el de Rita su abuela, los de la manada de John, te juro que no estuve en otro lugar — dijo y al instante se arrepintió a fin de cuentas no le debía ningún tipo de explicación. Pero aún así se la había dado. Rubí bajó la mirada en apariencia compungida. —Lo siento, Sergei. No quería hacerte enojar. Solo... no quiero perderte...— susurró con un aire de fatalidad que la solía caracterizar. — Rubí, no voy a irme, este es mi hogar. Y yo...estemmm.. Valoro nuestra amistad, pero no puedes controlar mi vida ni dentro ni fuera de esta mansión. Necesitamos establecer reglas y límites claros si queremos que esto funcione. Especialmente ahora que se ha ido Cam...te has vuelto posesiva se un modo insano y eso me está agobiando. Rubí asintió, parecía que había notado el hecho de que estaba a punto de perder el pequeño lugar que él le había dado en su vida. — Tienes razón, Sergei. Estoy dispuesta a trabajar en ello. No quiero arruinar lo que tenemos por ser posesiva. Él quiso decirle que ellos no tenían nada pero una vez que había logrado aplacarla sabía que sería para peor. Sergei, con firmeza pero sin perder la empatía, enfrentó a Rubí en medio de la mansión iluminada por lámparas elegantes. —Rubí, esto — dijo y se señaló a él y a ella —. Se está pasando de la raya...Y si no puedes lidiar con ello quizá lo mejor sería que vivas en otro sitio... Ella lo miró por un momento, más pálida de lo habitual. —Perdón — susurró Rubí agachando su cabeza sin siquiera verlo. — Rubí, yo de verdad te aprecio pero sabes que no estamos destinados y... " Eso es lo que tú crees " dijo una voz en la cabeza de la muchacha, que había dejado de escucharlo. Rubí asintió, sin darle realmente la razón en su perorata, reconociendo sin realmente hacerlo la necesidad de cambiar. — Disculpa, tienes la razón en todo — dijo ella rehuyendo su mirada pero Sergei no era tonto. Sabía que sus palabras podrían no surtir un cambio duradero ni que ella aceptaría con tanta docilidad, pero en vez de seguir peleando con ella aceptó la respuesta de Rubí, consciente de que de ese modo sería lo mejor para ambos. Al menos momentáneamente. Luego de ello, Sergei instó a Rubí a prepararse para su show. Sin embargo, ella, con un brillo de deseo en los ojos, le pidió beber de su sangre. Sergei negó con la cabeza firmemente y le indicó que bebiera de una de las bolsas en el refrigerador. Rubí, a regañadientes, aceptó la alternativa. Mientras ella se retiraba para prepararse, Sergei suspiró. Sabía que la situación con Rubí se volvería más complicada a cada momento pero por ahora, necesitaba concentrarse en el espectáculo que estaba por venir. Pues a fin de cuentas, el show debía continuar y ella era su atracción principal. Rubí regresó transformada, ataviada con un traje de cisne blanco que dejaba poco a la imaginación. El show de baile sexy que le siguió dentro del club en la zona conocida como el Zoo llena de jaulas de cristal transparente, que brindó con movimientos elegantes y sugerentes, cautivó a la audiencia como siempre, a fin de cuentas luego de Cam ella siempre había sido su atracción principal. Y aunque Sergei intentó mantener su distancia física y emocional, no pudo evitar reconocer la sensualidad que emanaba de Rubí, disfrazada de cisne blanco en el centro de ese lugar. *Las actualizaciones pueden atrasarse hasta que sea aprobado el contrato
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