Capítulo 1. Tío Sergei

1525 Words
"A medida que pasaban los días, Sergei comenzó a notar ciertas peculiaridades en el comportamiento de la chica muda que bautizaron Rubí. A diferencia del resto de los Changers, ella parecía tener una conexión especial con la noche. A menudo la encontraba deambulando por los terrenos aledaños al club cuando todos dormían, como si estuviera buscando algo. Una noche, él decidió seguir a Rubí en secreto para descubrir qué era lo que tanto la intrigaba. La vio llegar a un pequeño claro en el bosque, donde una antigua estatua de piedra yacía medio derruida. Rubí se acercó lentamente y, con un gesto suave, comenzó a acariciar la figura. En ese momento, la estatua cobró vida. Una luz brillante envolvió a Rubí y, frente a los ojos de Sergei, su forma humana se transformó en un magnífico murciélago albino. Era un espectáculo asombroso y fascinante. Él se quedó inmóvil, asombrado por lo que había presenciado. Finalmente, reunió el coraje suficiente para acercarse a Rubí, que se encontraba en su forma animal. Con delicadeza, acarició sus suaves y delicadas alas. Rubí emitió un suave chillido, como si estuviera agradecida por su presencia. A partir de ese momento, Rubí se convirtió en una especie de perrito faldero de Sergei, como si al haber descubierto su verdadero ser él hubiera visto su alma desnuda y de algún modo eso hizo que se apegara a él. Sin embargo nunca supo la realidad ni ella develó del todos sus secretos ... la historia de la princesa Fringila era más complicada de lo que había imaginado. O le habían murmurado..." De los cuentos de Cam para dormir a sus gemelos. — Tío Sergei Tío Sergei — el clamor de la niña resonó por todo el prado hasta llegar corriendo a sus brazos donde él la alzó en el aire y dio varias vueltas hasta que un gruñido se hizo oír y bajó a la pequeña con rapidez. — Es increíble lo que has crecido en este tiempo pequeña — y era verdad pues si bien la hija de su mejor amiga Cam y su compañero, el flamante primer ministro de los Estados Unidos, John Kennedy, tenía apenas once primaveras parecía ya casi una hembra adulta y no la cachorra que recordaba de la última vez. — Gorbachov — dijo la voz profunda del puma que era padre de la jovencita y que hasta no hacía mucho había sido cliente en el club nocturno que Sergei regenteaba. Hasta que recuperó la memoria, regresó con Cam y finalmente se emparejaron luego de estar separados diez años y ni siquiera saber de la existencia de esa hija sino hasta hacía poco tiempo. — Kennedy — respondió él con seriedad. — Cam no te esperaba hoy...— dijo directamente John. — Papaaaaa — protestó la niña que ya estaba demostrando claras dotes de liderazgo y posiblemente un día se convertiría en Alpha de esa misma manada. — ¿Qué tiene??? — dijo con falsa inocencia el macho e Eve se tiró a sus brazos. — Sergei es de la familia casi y mamá lo ama...creo que lo quiere más que a su verdadero hermano — dijo en un susurro —. Vamos a correr deja que se ponga al día con mamá — susurró y puso sus manos en jarra —. A medida que se acerca la fecha de parto está cada vez más insoportable, aparte... — EVE — gritaron ambos hombres al unisono y entonces una mujer hermosa, de unos 30, cabello renegrido y ojos azules se asomó al porche de la casa. — ¡Eve, no digas tonterías! — exclamó el padre, tratando de contener su risa ante la ocurrencia de su hija. Aunque sabía que Eve solo estaba jugando, la expresión de seriedad en su rostro era divertida. La madre, Cam, salió al porche y sonrió al ver a su familia reunida. Llevaba puesta una bata blanca, indicando que acababa de despertar de una siesta, abultada por su enorme vientre que albergaba gemelos. Se acercó a ellos con una suave sonrisa en los labios y los abrazó a ambos. — ¿De qué están hablando, chicos? — preguntó, curiosa. — Eve dice que me quieres más a mí que a tu verdadero hermano — respondió Sergei, en referencia al joven que Eve había mencionado anteriormente, con una risa juguetona. Cam soltó una carcajada y acarició el rostro de Sergei con ternura. Pese a la protesta sonora de su marido. — Oh querido, no puedo evitar quererte. Has sido parte de nuestra familia desde que era casi una niña. Eres como un tío para Eve y un hermano para mí, y siempre te amaremos por eso. ¿Ok? — dijo y miró a su marido casi amenazante que agachó la cabeza como un cachorro mojado. Sergei asintió y su mirada se llenó de gratitud. El vínculo que había formado con esa familia era inquebrantable. — Además, Eve, deja de molestar al tío Sergei...Parece ayer que eras mi dulce niña y ahora mírate, eres toda una mujer — dijo Cam con un suspiro, mirando fijamente a Eve a los ojos. — Lo sé, mamá. Solo estaba bromeando — respondió Eve, devolviendo la sonrisa de su madre a la vez. El padre, John, miró a su familia con sus ojos llenos de amor y orgullo y sintió el corazón llenarse de calidez por la felicidad que lo embargaba, aún no podía creer que Cam y esa pequeña eran suyas. Y estaba tan agradecido por la fortaleza y el amor que los unía en ese tiempo que llevaban. Hacía poco que estaban juntos pero parecía toda una vida y aunque le hubiera gruñido al macho de hiena ruso, estaba muy agradecido con él por haberle dado cobijo a Cam y brindarle un lugar para poder conseguir un sustento, aunque fuera un club nocturno que paradójicamente fue donde ambos se reencontraron aunque en ese entonces no había recuperado la memoria de los eventos del pasado que los unía a ambos. — Somos una familia increíblemente unida. No hay espacio en nuestros corazones para la competencia o los celos. Nos amamos incondicionalmente y eso es lo más importante ¿Eh? — dijo Sergei y miró desafiante a John. — Touché — dijo este, pero no pudo continuar porque su hija lo tomó del brazo y lo obligó a perseguirla corriendo en forma humana y no de puma, mientras el aire se llenaba de sus carcajadas. Los amigos Cam y Sergei se quedaron en el porche, abrazados, disfrutando del cálido día de verano en un sofá floreado. Cam sabía que a medida que se acercaba la fecha de parto, las emociones serían más intensas en su flamante marido así que disfrutaba de esos momentos junto a su amigo. Mientras el sol se ponía en el horizonte, Sergei y Cam se acomodaron en el sillón , poco después llegó Rita la abuela de Cam que trajo una bandeja con galletas y limonada. — Te extrañaba cariño, come que estás delgadito — dijo dándole un beso en la coronilla antes de retirarse. — Tienes suerte...— murmuró él y ella lo miró y se acurrucó en su hombro —.Tu pareja me arrancará la cabeza por esto... — susurró él. — No se me pegará tu aroma lo sabes — dijo y era verdad, pues solo llevaba el de su marido y era un aroma sutil, ella solía bromear en que ese era su superpoder, el no oler —, aparte si te toca un pelo duerme fuera...— continuó. Él rio y abrazó a Cam. — Extrañaba esto, te extraño...— admitió Sergei. Ella alzó sus pestañas que parecían más largas. El emparejamiento le había hecho bien estaba más hermosa que nunca. — Si fuera heterosexual serías definitivamente mi tipo, estás más hermosa que nunca...— admitió él. — Basta jajaja Sergei... — Es verdad... debes saberlo... — Creo que me alegra que John se haya ido con Eve sino si me preocuparía en serio por tu cabeza ...— dijo ella. Él suspiró. — Al menos aquí, no corre peligro la tuya — susurró él y ella lo miró con preocupación. — Oh... ¿ella está peor??? — se refería a Rubí, la hembra que ella había rescatado en mal estado pero que se creía que Sergei era de su propiedad aunque él mil veces la hubiera rechazado. — Pfff ya no puedo siquiera coger cerca de ella, desde que te has ido Rubí me preocupa, está realmente muy posesiva, ya no sé que hacer con ella, no sé cómo decirle que no corresponderé sus sentimientos nunca, de hecho parece no importarle... — Nunca deberías haber permitido que bebiera tu sangre eso le dio falsas ideas para empezar...— murmuró Cam. — ¿ Y qué se suponía que hiciera??? Estaba débil, maldito el día que la trajiste al club, esto nos pasa por ser buenos...— farfulló él. — Aún así no me arrepiento...— dijo ella y tomó un sorbo de su bebida. — Yo tampoco, aunque cada día que pasa lo único que deseo es, cada vez más, agarrar su cuello de cisne y retorcerlo hasta matarla...
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