Pov de Sergei No sé suponía que se sintiera tan bien, llegó a pensar la hiena mientras la hembra lo desnudaba con desesperación y él se aferraba a los últimos gramos de conciencia que tenía. Podía verla, arriba de él, desnuda y gloriosa, con su cabello suelto hasta la espalda, su v***a que casi tenía el tamaño de la de él, reposando ya dura, sobre su estómago. Algo lo llevó a pensar que la joven murciélago bebería de él, casi estaba esperando que se inclinara, agarrase entre sus dientes su cuello y bebiera su sangre. Sin embargo no fue lo que hizo. Sino más bien lo que dijo, algo que lo sorprendió y lo endureció más de lo que ya estaba — Yo sabía, yo sabía que te gustaría, puedo sentir tu v***a dura chocando con la mía — susurró en su oído y por dentro, él llegó a pensar que estaba

