Todo pasa demasiado rápido. Tropiezo como una estúpida con mis propios pies, mi mal manejo con los tacones me pasa factura en el peor momento y mi equilibrio se despide avergonzado. Y caigo a sus pies, pero no en el modo romántico. Si no en ese que mis rodillas se golpean con el piso, mi cara muestra asombro, mis manos y mis manos buscan algo de que agarrarse y escogen lo peor para hacerlo. Realmente no agarre su paquete por mucho tiempo, ya que mi mano se deslizó al caer al suelo. Pero lo agarré y lo peor es que no fue un agarre suave. Oh maldita sea. Emiliano se agarra sus partes nobles mientras mis hombres me ayudan a levantarme del suelo. Una palabra: vergonzoso. Las personas que me observaban asombrados bien sea por mi belleza o seguridad al caminar, estos momentos me observan a

