Ninguno de los hombres que salieron dan inicio al fuego, como tampoco se protegen de lo que pueda pasar, ya que simplemente se acercan a nuestra ubicación con cautela. — Señora Zoe, nuestro jefe quiere hablar con usted de manera pacífica así que nos pidió que la escoltáramos hasta donde se encuentra. Me burlo porque ellos creen que soy ingenua, cuando evidentemente no lo soy. — Chico, el hecho de que sea mujer no me hace tonta, estamos en medio de una guerra que estoy segura que no están dispuestos a perder o doblegar. Observo con disimulo el lugar y noto como están dos hombres apuntándome desde lejos con francotiradores. Uno está a la izquierda y otro a mi derecha. Con tranquilidad, hago que un hombre me cubra en cada lado para hablar con tranquilidad. ¿Él quiere jugar? Pues yo le

