IV La idea de tener que ir donde Alice Dane había encontrado a Daniele Santopietro antes de que desapareciese no le apetecía demasiado a Stefano Zamagni. A medida que él y Marco Finocchi se acercaban a su destino, el inspector volvió a recordar con detalle el resumen que le había hecho la agente de Scotland Yard en el encuentro que ambos habían tenido poco después y una serie de escalofríos comenzaron a recorrerle la espina dorsal. Cuando llegaron delante del edificio, el inspector mostraba un visible desasosiego, así que el agente Finocchi dijo: –No debemos preocuparnos demasiado; en el fondo ahora ya Santopietro no nos dará ningún tipo de problema. –Esto es seguro –asintió Zamagni –pero el recuerdo está todavía vivo, a pesar de que sólo Alice tuvo el... placer... de entrar en su apa

