— Ay ay me duele... más a la derecha...ay ay... Maximo hubiese querido escuchar esas palabras en un contexto erótico y no cuando estaba vendado el bendito pie de Francesca. — No eres buena lidiando con el dolor ¿no? — dijo y la miró mientras seguía enrollando su pie con la tela. Ella no supo que contestarle. Por el SOP solía tener muchos dolores con su ciclo menstrual. Llamativamente había personas que con el dolor se hacían más resistentes, y otras se sensibilizaban más, éste último era el caso de Giuliana. — No me gusta el dolor no...no soy masoquista — le dijo con un gesto en su rostro que delataba lo mal que la estaba pasando en ese preciso momento. Maximo la había cargado casi sin hacer esfuerzo durante todo el camino de regreso a la casa. Cuando llegaron, la dejó en su cama y

