— Muchas gracias Cenzo, ¿podrás dejarme solo con la señorita Ferrante un momento? — dijo Maximo con una sonrisa forzada. Ella sintió que se ponía pálida y temió desmayarse. Cenzo se fue cerrando la puerta y Maximo se acercó a ella. — Así que ésta es la verdadera tú — dijo él mirándola exhaustivamente. Tenerla cerca, sentir su olor, aún lo hacía endurecerse. — ¿Cómo me encontraste? — le preguntó ella desorbitada. — No fue difícil... recordé nuestra charla durante la cena cuando me dijiste lo mucho que admirabas a 'tu hermana'...y estabas sin trabajo...— él se encogió de hombros. — Tú...compraste este laboratorio hace poco...¿todo fue una trampa para atraerme??? — Era una buena oportunidad de negocios...y leí tu tesis...eres buena en lo que haces...y sí, quería verte y te rehusabas a

