CAPÍTULO I-2

2039 Words

—¿Usted mismo lo ha oído como yo? Para vengarse de su amo, sin duda, el camarero se contentó con sonreír. Frédéric hizo que le llevaran por los bulevares, indignado por el tiempo perdido, furioso contra el Ciudadano, implorando su presencia como la de un dios, y muy resuelto a sacarlo del fondo de las bodegas más lejanas. Su coche le ponía nervioso, lo despidió; sus ideas se le confundían en la cabeza; después todos los nombres de cafés que había oído pronunciar a aquel imbécill brotaron a un tiempo de su memoria, como las mil piezas de un fuego de artificio: café Gaspard, café Grimbert, café Halbout, cafetín Bordelais, Havanais, Havrais, Boeuf-à-la-mode, Cervecería Alemana, Mère Morel, y se trasladó uno detrás de otro, a todos ellos. Pero en uno Regimbart acababa de salir; en otro, quiz

Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD