Jorgie. Decir que evadí al pesado pero buenorro de Bastián con completo éxito es totalmente mentira. El muy desgraciado siempre tiene la forma de llegar a mí, y eso me pone de los nervios. Sé perfectamente que él ya no es el mismo c*****o que rompió mi corazón a causa de esa apuesta que hizo con sus amigotes de esos tiempos. Sé le nota la madurez, pero eso se le olvida a la hora de perseguir me. Sigo dando mis clases en el amplio salón que posee un enorme espejo pegado en la pared a todo lo ancho. Así podemos vernos bailar y con ello mejorar nuestra técnica. Ya finalizado la hora de clase, y mis alumnos se van a sus casas. Me siento satisfecho al sentir mis músculos adoloridos por causa del arduo trabajo. Eso me ayuda a mantener mi cuerpo en forma, no tengo musculatura grande pero

