Sara. A pesar de que el estúpido de Diego fue a tratar, y digo tratar porque no logró arruinar mi Luna de Miel, fueron unos días gratificante que me dejó aún más vulnerable ante la presencia de mi reciente esposo. Dániel Scott. Tengo miedo de que se meta en mi corazón y que luego me lo parta en mil pedazos. Tengo la certeza de que si él me hace eso, esta vez no tendré la voluntad ni la fuerza para levantarme. Ahora sé que jamás estuve tan enamorada de Diego porque definitivamente lo que siento por Dán traspasa lo impensable. Ese hombre es mi Kriptonita. Pero a la vez es mi salvación. Me atrae su fuego al mirarme y lo cierto es que ya no soporto más sin que toque, ni me haga suya como tanto deseamos ambos. Regreso a la realidad cuando mi teléfono suena en algún lugar de mi nueva r

