Al día siguiente, cuando vi a Ricky entrando en el aula fui directo a preguntárselo. —¿Luli de primero es tu hermana? —le pregunté, cuando se acomodaba en el pupitre. Dentro de cinco minutos tocaría el timbre de entrada. —Sí, ¿por? ¿No lo sabías? —dijo sin darle importancia, que para mí tenía. —Por nada —y me fui directo al patio, para ver si la veía por algún lado. La vi charlando con su grupo de amigas, estaban cerca de la puerta de la dirección. Cuando me vio, vino hacia mí y me saludó con un beso en los labios. —¿Hoy te quedas para ver el entrenamiento? Di que sí, me lo debes —me ofreció una paleta de frutilla, y yo la acepté. Estaba rica. —Ok, pero pon atención, no quiero que el entrenador te vuelva a castigar por distraída. —Vale, pero no me quites los ojos de encima esta vez,

