Belkan
—¿Cuánto tiempo más crees que puede aguantar vivo?
Estaba hecho una furia. La chica nueva, la de los ojos más verdes que había visto en mi vida me había salvado la vida y para todos, además de mi salvadora ella sería mi esposa. Cualquier otro clan que se hubiera atrevido a atacar a Jade, me juraba una guerra. Eso era el equivalente de agredir a mi mujer. La que sería mi esposa.
—No mucho, señor —respondió Rand —. Si no se ocupa de sacarle la información ahora no creo que aguante hasta que la niña despierte.
Rand era mi hombre de confianza además de mis cinco hermanos. Rand era ese al que le confiaría mi vida y él único de mis hombres que sabía la verdad.
Desde que puso sus ojos en Jade la apodó como: la niña. Y los dos la mirábamos asombrados de que hubiera dado su vida por mi. Pero juré por la mía que ella no moriría y no lo hará.
—No puedo dejarla sola —dije —. Si se despierta quiero estar con ella. Es lo menos que puedo hacer por ella.
—Voy a tratar de que aguante —insiste Rand —. Pero si ni llega a tiempo yo le sacaré el nombre.
—De acuerdo.
Algo frío se sintió contra mi espalda. Siento que me muevo sobre alguna especie de trampa, como una telaraña que alguien ha tenido a mí alrededor.
Si Jade no se hubiera puesto delante de esa bala y hubiera acabado en aquel charco de sangre yo estaría bajo tierra ahora. No puedo dejar de pensar en eso.
—Cuiden de ella por favor.
Informo a mis otros hombres y bajo corriendo con Rand hasta donde tenemos a Marlow, ese es el único dato que tengo d hombre que me disparó y falló casi matando a ña chica.
No he dicho nada más pero con eso es suficiente para mantenerlo con vida hasta que cante. Luego le mato.
¿Qué ha pasado?
—¿Está seguro, señor ? —alguien desconocido pregunta —. Puedo hacer el trabajo por usted.
—Tengo que hacerlo —miro hacia atrás antes de seguir mi camino y le explico a quien me preguntó —. Voy a hacerla mi mujer pronto. Solo yo debo matar a quien casi la mata.
Los ojos se me abren de pronto y los arrugo tratando de llevarme una mano a la frente por la información que acabo de dar; pero algo me impide retractarme y lo que sea que pase me llevará al mismo camino. ¡Ella es mía!
Son mis códigos de vida y aunque vino como mi prometida de mentiras, será mi mujer de verdad.
—Señorita, ¿Está usted bien? —gritan desde dentro y me estremezco. ¡Ha despertado!
Vuelvo y entro otra vez a la habitación.
¿Qué está pasando aquí?
Me tropiezo con el médico examinando a
—No. No lo estoy y por favor no grite —mi voz sale ronca y noto la garganta áspera.
Me dice entre gemidos que le duele mucho la cabeza y no sabe dónde está. No puedo decir que esté bien.
—Mi amor, mírame. Vamos a cuidar de tí y estarás muy bien..., mi vida.
¿Mi amor?...¿Mi vida?
Me mira como si estuviera fuera de mí y mis apelativos le sorprenden pero no estoy en capacidad de explicárselo. Ella no sabe que será mi mujer y que los demás en esta habitación no pueden saber la verdad.
—¿Cómo pudiste sobrevivir?
Y entonces todo se desaparece para ella otra vez. No llego a decir nada.
Poco a poco paso del letargo a la inconsciencia y entiendo que se ha directamente desmayado.
(...)
Otra vez vuelve la sensación de bruma en la cabeza y desorientación.
Como antes, me siento como la mierda y la jaqueca parece permanente ya.
No he dicho nada pero me duele la cabeza y no sé si es por el enfado por lo sucedido o por el golpe que me di cuando ella se interpuso entre esa bala y yo.
¡Dios, que pesadilla!
—¡Precioso, despierta! —golpeo al gordo calvo otra vez.
A ver si va a ser que estoy alucinando y solo él forma parte de mis enajenaciones pero me mira, como si supiera que mejor es que muera a que yo le interrogue y entonces aprieto el cinturón en su abdomen para que le sangren las heridas.
—¿Quien te ha mandado?
—Estamos en uno de mis laboratorios y tuvieron que operarte parabque sobrevivieras. Pero estas muy bien, voy a cuidar de tí con esmero a partir de ahora. Y como no me digas lo que espero, seguirás andando en el hilo entre la vida y la muerte. Tu verás.
¡Joder!
El olor a podrido empieza a agobiarme. La sangre gotea del techo a mi lado. Él mira como escurre su amigo desde arriba y siente los gritos que da mientras le torturan. Voy a saber qué coño vinieron a hacer a aquí.
—Colin —farfulla un nombre mirando la sangre a su lado y retorciéndose de dolor.
—¡¿Colin...?! —le nombro con lentitud porque no me siento muy rápido que digamos. Tengo tiempo para sacarle la información. Ya ella me vió al despertar con eso me basta.
—No sé su apellido pero —vuelve a farfullar y l propino una bofetada, no puedo dejar que muera y está cerca —, viene a por su mujer. La quiere a ella, y a las chicas. Las estuvimos vigilando en ña cárcel y si no las deja ir, mandaran a más.
—¿Qué pasó? ¿Quién es?
Tengo que saberlo todo. Nunca me ha gustado nada más que un desafío y nadie trata de matarme y se va de rositas. Esto se ha vuelto personal y mi hermano Gabriel está arriba tratando de conseguir lo mismo que yo. A los Mancusso nadie los presiona.
—Joder, mátame ya. No sabes que gusto sentiré al salirme de esto. Al menos mi familia está a salvo. Yo ya cumplí.
—Y, ¿Por qué no iba a estarlo?
—Colin es muy ingenioso para conseguir lo que quiere y quiere a Ali. Así ha dicho.
Le miro con incredulidad y asiente confirmando que lo que dice es real y procede a explicarse mejor luego de respirar un poco con dificultad.
—Todo lo que sé es que ellas mataron a alguien que él amaba y las tiene controladas, si las sacas de la cárcel te vuelves su blanco. Déjalas ir y serás libre.
Esa última frase hace que lo que le escuché decir cobre sentido pero no puedo evitar el deje de ira que me posee. Una vez que me han atacado o mi agresor o yo, alguien debe morir y si ella es el objeto de todo esto, me tendrá que contar todo. Iré a por él... sea quien sea.
—Y me imagino que no se sabe, qué fue exactamente lo que hizo. —Balbuceo con la voz un poco rota.
Cuando miro al gordo ya está muerto. Justo alcanzó a decirle esto último como si quisiera darme la oportunidad de salirme de este lío y se fue.
Cuando dijo que la entregara, que si lo hacía me habría salvado algo se reveló en mi.
¡Joder!
Todavía no la había follado y ya me había puesto una pistola en la cabeza, y me había salvado la vida a la vez.
Esto tiene que ser una señal.
—¿Qué ha conseguido Gabriel? –le pregunto a Rand.
—Me temo que no le va a gustar lo que le dirá —me limpio las manos con el paño y m doy la vuelta para mirarlo a los ojos cuando me dice —. Colin es un nombre falso... todo esto lo ha hecho Carlessio, era el prometido de la chica, de su Jade y la quiere de vuelta. Si se la entregas él te dará un desagravio. Sino... iniciará la guerra.
—¡La guerra ta ha iniciado!
Le doy una palmada e su hombro y subo a donde mi hermano saca su pistola y finaliza el interrogatorio. Me mira y los dos sabemos sin decir nada, que mi salvadora ahora está más a salvo que nunca. Esa mujer es mía, y pelearé por ella.
¡Ironías de mi destino!
Un ojo por ojo como ningún otro y al final... que queden todos ciegos.