Angela O´Neill corrió hacia la parte trasera de la casa, donde encontró unas cuerdas atadas. Sin detenerse a pensar en su propósito original, las tomó y regresó velozmente hacia Nora y las dos mujeres idénticas a ella. Angela, actuando con rapidez, dividió la soga por la mitad cortándolas con una de sus uñas convertidas en garra y le entregó una parte a Nora, diciéndole: —¡Amarra a una y yo lo haré con la otra! —exclamó la muchacha y sin mas Nora y ella se pusieron manos a la obra. Mientras tanto, en el interior de la casa, Harrington, se había olvidado por completo el caos que se estaba formando entre los cazadores y los lobos, para sumirse en una búsqueda frenética de sus hijas que, en un parpadeo de ojos se escaparon de su campo de visión y ahora no las encontraba por ningún lugar. Su

