El reloj del vestíbulo hizo tictac ruidosamente

2258 Words
Annie finalmente regresó a casa cuando el reloj del vestíbulo dio las diez. Sorprendentemente, ella ya estaba completamente sobria. Todo lo que quería ahora era tomar una ducha caliente y meterse en la cama. Se quitó los zapatos, cerró la puerta de entrada y corrió escaleras arriba hacia el baño. Se desnudó y se miró en el espejo. Jake quería que fuera al hospital para que fuera chequeada por un médico, pero ella lo convenció de no ir rápidamente. Este no es su primer ojo morado y probablemente no será el último, así que es mejor seguir. El ojo está hinchado y convertido en una g****a. Un hematoma azul oscuro comenzó a formar un semicírculo debajo de las pestañas inferiores, probablemente se convertiría en algo más grande y doloroso. Ella lo señaló con un dedo e hizo una mueca. Abriendo la ducha, se metió bajo el chorro de agua caliente y permaneció allí hasta que su piel se puso roja y ya no pudo soportar el calor. Pero ella se sentía limpia, pasó un buen rato en la ducha tratando de limpiar también su mente. Annie salió y se secó con una toalla, luego se frotó los brazos y las piernas con la loción corporal Chanel No. 5, sin notar la quemadura en la rodilla derecha, allí se aplicó un gel para golpes. Le encantaba el olor a loción que Will le había comprado para su cumpleaños y no quería que se le terminara. Le dolía el corazón cuando pensaba en él, era algo que no dejaba de tener en la mente. Odiaba lo que pasaba entre ellos, y al mirarlo a la cara, vio que él mismo estaba en estado de shock y muy preocupado esa vez. Annie nunca supo cómo ofenderse durante mucho tiempo, perdonando los arrebatos de Mike durante mucho tiempo, pero no sabía qué decirle a Will, todo era muy confuso. Se puso una bata mullida, otro regalo de él, y fue a su dormitorio improvisado, lleno de un poco de polvo. Se acercó a la ventana, corrió las cortinas y se detuvo, mirando hacia la calle. Un BMW muy familiar estaba estacionado fuera de la casa y se quedó sin aliento en la garganta. Pudo distinguir la figura solitaria de Will, sentado en la oscuridad con la cabeza entre las manos. Tirando de las cortinas, Annie no sabía qué más hacer. Daría cualquier cosa por volver atrás en el tiempo y cambiarlo todo, tal vez salir corriendo y perdonarlo. Pero también sabía que era demasiado terca para ceder, así que se quitó la bata y se fue a la cama. La fatiga había pasado hacía mucho tiempo, y se quedó mirando al techo, pensando y pensando un poco. El reloj del vestíbulo hizo tictac ruidosamente, contando los minutos. Annie dio vueltas y vueltas de un lado a otro, pero no pudo dormir. Apartando las mantas, se levantó y miró por la ventana nuevamente. Will todavía estaba en el coche, no se había movido durante todo ese rato. Murmurando para sí misma, bajó las escaleras, se puso sus andrajosas converse rosas y abrió la puerta principal. Bajó los escalones, salió y se dirigió al carro, dando algunos golpes llamó a la ventanilla del pasajero. Will se levantó de un salto, maldiciendo, pero se dio cuenta de que era Annie y bajó la ventanilla rápidamente. — A ver. ¿Y qué quieres lograr, sentado así afuera de mi casa, como una especie de acosador o de sombra? Cualquiera podría asustarse—. Dijo Annie. —O quieres ser el mejor detective detrás de mí. Siendo mi guardaespaldas—. Hizo una sonrisa leve. —Estoy esperando, bueno, estoy viendo, bien. Viendo si necesitabas algo. Solo quería asegurarme de que estuvieras bien. Eso es todo. No te vayas a molestar por eso por favor—. Ya tenía miedo de que Annie se volviera a molestar no quería que se fuera disgustada, al ir a su carro ya podía pensar que estaba menos molesta. —Um, bueno, eso es muy amable de tu parte, pero estoy bien, así que puedes volver al trabajo o dónde sea que quieras ir, total no me importa—. Aunque en realidad si le importaba, y si quería importarle, lo extrañaba y eso la hacía sentir un poco mal. —Está bien, me alegro de que todo esté bien contigo, estaba demasiado nervioso para encontrarte o buscarte en la estación. No podía creer que te estuvieras yendo. Lo siento Annie, realmente lamento haberlo estropeado todo. Me prometí a mí mismo que cuidaría de ti, y todo lo que hice fue herirte. Y luego yo no estaba allí cuando te atacaron, ¿Puedes perdonarme eso?—. Suspirando, abrió la puerta del auto y se sentó en el asiento del pasajero, algo le pasó por la mente y recordó los momentos que hacía eso cuando él la iba a buscar para salir de paseo o a comer. El coche estaba caliente, olía a cuero y a la loción para después del afeitado de Will, un olor único que lo podía sentir estando desde su casa. Echándose hacia atrás, cerró los ojos y con una voz suave y calmada le dijo. —Jake me convenció esta mañana de que estabas tan borracho que ni siquiera podías estar con una estrella de porno, esa noche. Si eso es así y si Jake te defiende, entonces debe haber algo de verdad en ello, entonces, ¿por qué sucedió eso? ¿Qué fue lo qué pasó? ¿Por qué esa delgada rubia desagradable acabó durmiendo a tu lado casi desnuda?, recuerdo como los encontré y me da un poco de molestia. ¿Podrías decírmelo o explicármelo por favor? —. Ya quería saber toda la verdad del asunto para poder dormir tranquila o tal vez no dormir igual. Pero de algo estaba segura y es que al saber la verdad de todo eso podría estar más tranquila. Will negó con la cabeza. —Sinceramente, no lo sé. Estaba jodidamente borracho, como loco, no recuerdo mucho, ni siquiera recuerdo haberle dicho que fuera a mi casa. Estaba tan sorprendido cuando me desperté y la vi, no recuerdo en qué momento me quité la ropa, ni los zapatos. Fue como un mal sueño, un muy mal sueño. Ni siquiera me gusta ella, por decir algo, solo es una colega, y en ningún momento se me pasó por la cabeza tener o llegar a tener algo con ella. De repente escuché un estrépito cuando te caíste y eso me despertó. Pensé que estaba acostado a tu lado, y cuando me di la vuelta y la vi, me sentí físicamente enfermo, sentía un poco de asco. Es tanto así que la eché y luego vomité en el suelo. Tú sabes el resto. Me dolió el día en que volví tarde a casa después de ir al c*****r en la iglesia, empacaste tus cosas y te fuiste, se convirtió en el peor día de mi vida—. Estaba a punto de llorar. Pero podía  más su grandioso poder de macho y su ego. Annie sabía exactamente cómo se sentía él. —Mírame, mírame a la cara otro desastre y otro ojo morado. Creo que no estoy destinada a vivir una vida tranquila o no sé qué es lo que está pasando. Lo siento también Will, has sido lo mejor que me ha pasado en mi vida, y eso nada ni nadie hará que lo reconozca—. Encontró su mano en la oscuridad y la apretó con fuerza. Lo miró con dulzura como si quisiera abrazarlo — ¿Cuánto tiempo ibas a sentarte aquí, no podías seguir aquí sin dormir bien ni comer bien? Además el frío se vuelve insoportable—. —No lo sé hasta que esté seguro de que estás a salvo. Quizás el resto de mi vida. Es poco para lo que podría hacer por ti Annie. Me siento culpable por no estar a tu lado cuando suceden cosas así—. —Bueno, no puedes preocuparte, creo que hasta ahora todo está en orden. Aunque si me han pasado otras cosas muy extrañas que quisiera en algún momento comentarte ¿Hasta qué hora trabajas? —. Le preguntó Annie. Pudiera ser que lo invitara a tomar algo o tal vez le estaba dando mucha ventaja. —Hasta las ocho, casi terminaba cuando te vi entrar a la estación. Estaba tan sorprendido que volví y revisé los registros para ver qué te sucedió. ¿Estás realmente bien? ¿Te sientes bien? Dime la verdad. Cuéntame qué es eso tan extraño que te ha pasado que me quieres contar luego—. —Sí, todo está bien y lo siento. Arruino tu vida todo el tiempo. Es algo que me inquieta a veces pero en otra oportunidad te lo comento no es el momento—. Annie agachó la cabeza sintiéndose culpable. Se rió: —No tengo otra vida, tú eres mi vida, toda mi vida gira en torno a ti, entiéndelo. Me enojé tanto contigo y con Jake que terminé tomando no solo cerveza, sino también vodka. Nunca voy a hacer eso otra vez, créeme—. Su cabeza decía que no. —Bueno cuando quieras hablar del otro tema tranquila me puedes llamar y hablamos, todo lo que te preocupe o te haga sentir mal me afecta y quisiera ayudarte—. Le dijo mirándola a los ojos. —Creo que será así, pero todavía me duele mucho, y ahora estoy un poco loca. Realmente necesito poner mis pensamientos en orden. Quizás todo sucedió demasiado rápido después de Mike. Así que es mejor dejar un tiempo a que nos recuperemos de todo esto ¿Te parece?—. Sabía que había tomado al mejor decisión. Will sintió que se le encogía el estómago, lo último que quería era que Annie se arrepintiera de los últimos seis meses juntos. Sabía que necesitaba darle algo de espacio. No la presionaría, pero ahora, más que nunca, entendía lo mucho que ella significaba para él. De hecho, quería pasar el resto de su vida con ella. Soltó su mano, apretándola con más fuerza que antes. —Entonces, ¿qué vas a hacer con este idiota? Si Kav y Jake no te hubieran ido a buscar... ¿Qué hubiera pasado?—. La palabra violación flotaba en el aire, pero no podía pronunciarla y que pudiera hacerla sentir mal de nuevo. La mera idea de que otro hombre tocara a Annie sin su permiso hizo que a Will le hirviera la sangre, deseaba tener a ese tipo cerca y partirle la cara, es más no quería pensar más en eso, podría ocasionar más revuelo en las cosas con Annie. —No puedo ir a la corte, Will. Sí, testifiqué, fue así, pero realmente no quiero hacerlo en la corte. Si tenía tiempo para ir más lejos, por supuesto, pero Jake y Kav lograron darle buenos golpes, así que eso sería suficiente para mí, creo que pudo aprender la lección o algo que se le parezca. Estaba borracho, no sabía ni lo que decía, es más no se le entendía muy bien lo que quería pronunciar, es asombroso cuántas personas actúan como estúpidas cuando están borrachas, puedes creerlo—. Lo dijo sin pensar en lo que le había ocurrido a Will. Will no discutió con eso, ¿no actuó como estúpido él mismo? Ella bostezó. —Creo que será mejor que me vaya y duerma bien, este vino te hace dormir mejor que dos pastillas para dormir, unos tragos y te pone a dormir rápidamente—. —Si me necesitas, Annie, sabes dónde encontrarme, siempre te esperaré. Te quiero mucho, Annie Graham, y soy un completo idiota, lo sé—. Sentía la necesidad de abrazarla y darle un beso pero eso sería más torpe aún de su parte. —Sí, eso es correcto, actuaste muy mal y eso puede costarte muchas cosas más—. Salió del auto y regresó a la casa, con lágrimas rodando por sus mejillas, por si fuera poco, ella también hubiera deseado abrazarlo y que se perdonaran el uno del otro, pero sabía que por los momentos eso no podía ocurrir, o no en ese momento. Al salir del auto Will se le quedó mirando hasta que llegó a casa de nuevo, no sabía sí seguir allí más tiempo o irse a dormir. Sentía que debía estar ahí más cerca de ella por si sucedía otra cosa. Dejó que entrara a su casa y cerrara la puerta, así que decidió irse, dejarla tranquila y que pensara mejor las cosas, ya por lo menos habían hablado algo y eso era buena señal para él. Estaba seguro que Annie pensaría muy bien las cosas y estarían de vuelta. Había muchas cosas planeadas juntos así que él iba a hacer cualquier cosa porque se cumplieran junto a ella. No le cabe duda de que ella es la mujer con la que quiere pasar el resto de su vida, así lo sentía su corazón y era buen presagio. Annie le había hecho hacer cosas increíbles, desde que trabajan en la misma estación todo el trabajo se hacía más placentero. Vivir con ella era lo mejor y no quería que eso se terminara. Annie es una buena chica, de buena reputación no solo en su trabajo sino en la vida diaria fuera de él. Todos los casos que habían solucionado juntos, los momentos que pasaban juntos eran únicos y quería que lo fuera así por mucho tiempo.   
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