Capítulo 3 – De regreso

1927 Words
Dos años después mi hermano Miguel regresó me sentía alegre y sólo pensaba en hablar con él, poder terminar la plática que teníamos pendiente esa noche. A decir verdad jamás olvide nuestra "despedida" ya que esas plática fue lo último que hablé con él, mientras él estaba lejos nunca hablamos, no entendía por qué con todos hablaba menos conmigo, cuando mi padre decía que yo estaba en la habitación Miguel decía algo y se apresuraba a colgar con alguna excusa. Durante este tiempo todo había cambiado, más de lo que podía creer, yo salía con Sergio, muchas veces pensé en no estar con él, pero es que la realidad es que a su lado me sentía bien y eso fue lo que más me convenció con respecto de querer estar con él o no, solía saber cómo hacerme reír, ya conocía como ponerme contenta o incluso sabía que comprar cuando me sentía decaída, me conocía bien y hacia el intento siempre por tenerme feliz o al menos lo intentaba, aunque lo cierto era que él y yo muy rara vez estábamos mal, enojados o algo así, siempre estábamos bien o tratábamos de estarlo, eso era increíble de estar juntos, no podía existir ninguna mejor relación que la nuestra y no solo nosotros lo pensábamos, en ocasión gente que incluso no nos conocía nos lo decía, lo cual se me hacía hermoso. Llevábamos cerca de 10 meses juntos, desde que sabía que mi hermano regresaría pronto me preguntaba como lo iba a tomar, ya que durante todo este tiempo no hablamos, no porque yo no quisiera sino porque él parecía evitarme... Bueno creo que en realidad si me evitaba, de cierto modo lo entendía ya que la noche en que nos vimos por última vez él se quedó con una muy mala impresión de mí. Sabía que me evitaba por sus reacciones, aunque seguía esperando que esas reacciones fueran ciertas y no a causa mía. Regresó una semana antes de lo esperado, pero cuando llegó mostraba un rostro muy frío y cortante conmigo, solía cortarme la vuelta si sabía que yo iba a alguna parte de la casa o simplemente se salía de la casa si sabía que yo estaba ahí, y cuando estaba en el patio él solía entrar, él se iba por otro lado, cuando hablábamos parecía ignorar mi presencia o contestaba "ok" " qué bueno" "me alegra" "Excelente". Lo primero que pensé era que se debía a lo ocurrido aquella noche. Aunque cuando se enteró que yo salía con Sergio se mostró un tanto sorprendido, aunque eso a mí no me sorprendió en lo absoluto ya que todos los que se enteraban de que Sergio y yo éramos pareja se sorprendían y preguntaban cómo es que podíamos estar juntos siendo tan diferentes, era fácil realmente ya que Sergio cómo novio era verdaderamente un amor de persona, sencillamente él parecía ser lo más cercano a él hombre con él que todas las mujeres soñamos alguna vez. Una de las noches siguientes tocó a mi puerta. -Adelante. - Dije sin pensar en quien era, creí que era mi madre ya que luego solíamos hablar por las noches antes de dormir, aún conservábamos algunas de las costumbres de cuando solo éramos nosotras. - ¿podemos hablar?-dijo Miguel asomándose un poco por la puerta de la recámara, parecía que no quería interrumpir y que lo hacía no muy seguro de lo que estaba haciendo. -Claro- dije con una sonrisa que creo que cualquier cosa o persona del espacio podía notar, pensé que por fin podía tener un momento a su lado y así poder explicar lo que había pasado. En seguida entró y se sentó en la orilla de la cama. Fijo su mirada​ al principio en mis manos y en las cosas que tenía en la cama, me gustaba hacer cosas en la cama porque me dormía en el momento que tuviera sueño. - Creo que te estoy interrumpiendo, lo siento. - dijo mirando fijamente hacia las revistas que tenía sobre la cama, no me di cuenta de todo lo que tenía sobre la cama, pero también era cierto que no era la mejor ordenando. -No, no te preocupes en realidad sólo buscaba información de una casa para una compañera de trabajo, pero no es nada urgente. - dije y al mismo tiempo cerré las revistas que tenía sobre la cama, rogaba en mi interior que no dijera una estupidez y ambos arruináramos ese momento. - Esta bien... quería decirte que... Te extrañé, creí que tú también a mí, pero he visto que estas bien acompañada. - dijo con tono sarcástico y una sonrisa arrogante. Me sorprendí, aunque después de eso lo mire fijamente y solamente pensaba que en estos dos años sin vernos se veía aún más apuesto que antes, sus ojos eran de tonalidad café oscura, pero no sabía si por el tiempo sin vernos, me parecía que tenían un brillo diferente, un brillo que los hacía más llamativos. Su cabello lacio, aunque no era largo tampoco era corto, en esos días note que me gustaba mucho como se veía cuando no se peinaba. Miguel siempre fue de hacer ejercicio así que este tiempo hizo que se viera aún mejor, no podía pensar en nada más que en su físico y como ahora todo lo había mejorado. -Creo que lo que pensé en este tiempo era acertado. - dijo sacándome de mis pensamientos, y dándome cuenta de que no había dado ninguna respuesta solo me había quedado viéndolo y pensando cómo es que había cambiado. Lo miré y antes de que dijera una palabra se paró y dijo que mañana sería un día largo así que debía dormir, asentí con la cabeza y salió del cuarto, regreso unos minutos después abriendo la puerta sin pedir permiso, ya estaba acostada no me quería levantar así que no hice el intento por demostrar que aún estaba despierta. Pude ver como se acercaba a la cama, y luego a mi cuerpo. Lo escuché susurrar, aunque no entendí lo que dijo, pero no quise preguntar por qué se daría cuenta de lo que en realidad no estaba dormida. Me dio un beso en la frente y salió de la habitación. Extrañaba esos besos de él antes de ir a dormir. Lo empezó a hacer meses después de que yo empecé a ser su hermana. Aunque antes solíamos dormir en la misma habitación, hasta que claro el crecer nos obligó a separarnos y aun así en ocasiones cuando tenía pesadillas él solía escaparse de su cuarto para ir a cuidarme al mío hasta que me quedará profundamente dormida, era divertido ya que burlábamos a papá y a mamá para poder estar juntos... Por un momento el recuerdo me pareció romántico y descarte la idea... Bueno no del todo solo evite seguir pensando en lo mismo. ... La mañana siguiente pensé en ir a verlo a su cuarto, pero papá me dijo que había salido a ver a alguien de la compañía, pensé en preguntar y decidí no hacerlo. Así que opté por ir a trabajar. Saliendo del trabajo vi el coche de Miguel estacionado enfrente y el bajo el cristal y me pregunto cuando pensaba decirle que ya trabajaba. Me reí y le dije que algún día, le diría que lo hacía pero que no teníamos mucho tiempo juntos de nuevo y no convivíamos lo suficiente para que yo le dijera lo del trabajo, seguimos platicando durante el camino. Me llevo a la casa y comimos juntos, aunque no hablamos, o bien parecía que evitábamos algunos... La mayoría de los temas y me di cuenta de que el tema de la fiesta seguía causando tensión y aún no aclaraba nada, no sabía si no decía nada porque lo había olvidado, evitado o por enojó. ... Una hora después entró una llamada de Sergio donde preguntaba si quería ir al cine. Le dije que sí y me fui a arreglar. Miguel entro a mi habitación mientras me estaba arreglando y decidia que ponerme. - ¿A caso vas a salir? - dijo mientras cruzaba los brazos y se recargaba en la pared. -Sí, saldré con Sergio ¿necesitas algo? -No, nada diviértete.- dijo dándose la vuelta y caminando a su habitación, lo último sonó como si estuviera molesto, e hizo una mueca de disgusto que me hizo pensar que enserio si le molestaba mucho que Sergio y yo estuviéramos juntos, pero aún no entendía mucho por qué. Más tarde salí con Sergio, me divertí mucho viendo Dioses de Egipto, aunque al principio ponía muchos peros porque según yo las cosas o bien los dioses eran diferentes y se les atribuían diferentes cosas, Sergio sólo me miraba y le daba risa, solía burlarse o reírse cuando no quería llevarme la contraria su excusa era que apreciaba su vida. Cuando me llevo a casa escuchábamos música que no reconocía, me dijo que estaba un poco más distante con él, a lo cual negué con la cabeza. -Desde que llegó tu hermano te comportas distinta, más... distante. - Negué con la cabeza, era cierto lo hacía, pero no era intencional, no quería alejarme de él su compañía me alegraba demasiado. -No tengo porque mentir, si algo pasa sabes que puedes decirme. - su tono de voz era como si estuviera preocupado por mí, y creí que tal vez era porque él sabía lo que había pasado esa noche. -Lo sé, es sólo que mi relación con él no es la mejor por el momento. Tranquilo todo estará bien. - dije tratando de convencerlo, tomando su mano que estaba en la palanca de velocidades... También trataba de convencerme a mí misma de que todo iba a estar bien. Al parecer me creyó, me dio un beso en la mano. Antes de bajar del coche me jaló y me dio un beso. Me dio risa y me bajé del coche, cuando me iba bajando vi a mi Hermano en la entrada viéndonos fijamente y enojado, tenía el ceño fruncido, los brazos cruzados y solía hacer los labios ligeramente hacia la derecha cuando se molestaba. -Adiós Sergio. - dije aún parada aún lado de su coche. -Adiós cariño te llamaré más tarde. -Me agrada la idea. Esperaré tu llamada. - en ese momento se marchó de la casa. Miguel entró a la casa y no dijo nada, se notaba mucho su disgusto al verme con Sergio. Lo seguí a su cuarto, prácticamente corriendo ya que él solía también caminar rápido cuando se enojaba. - Miguel ¿todo está bien? - dije esperando que me dijera que era lo que le molestaba tanto. - ¿Como esperas que esté bien si te veo con ese... tipo? - dijo alzando la voz... Me reclamaba por Sergio. -No entiendo tu molestia. - dije en tono bajo para indicarle que no quería pelear o que me gritara. - ¿Segura? - sí estaba completamente segura, no tenía ni idea de por qué se molestaba tanto. Se dio la vuelta y se metió a su habitación sin dejarme decir nada. Me puse a pensar y no sé porque cuando vi que Miguel nos vio a Sergio y a mi juntos sentí un escalofrío que recorrió mi cuerpo, como cuando no quieres que alguien te descubra en una mentira y lo hace. Sólo pensé en tomar un baño e irme a dormir, y así lo hice. Me fui a mi habitación, me sentía agotada por lo de Miguel, caminé lentamente por el cuarto mientras me desvestía, pelear con Miguel me hacía sentir agotada...
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