Después de lo que pasó con Miguel en ese bar y Sergio y yo nos fuimos al llegar a su casa vi que tenía lastimada un poco la mejilla, así que decidí curarlo, pero algo más pasó... –Ven te voy a curar. – dije llamándolo al sillón cuando ya tenía el alcohol y el algodón en la mesa de centro. –No es necesario sé que quitará en un rato, no fue grabé no necesito eso. – él era un miedoso, odiaba cuando lo iba a curar o inyectar. –Bueno si tú lo dices. – puse las cosas en la mesa.– Al menos ven y siéntate conmigo– se acercó cautelosamente al sillón y se sentó a mi lado. Me subí en él, pude ver claramente su cara de asombro, sabía que el vestido al ser ajustado se subiría hasta donde terminaban mis piernas dejando mostrar un poco de mi ropa interior pero no me importaba. –Este... Mariana ¿Estas

