- ¿Decías? -dijo intentando que siguiera con mi oración. Parpadeé y mi mirada bajó a sus labios.- está bien, no digas nada.- se alejó de mí y tomó la ropa que yo había dejado sobre la cama.- No entiendo.-dijo.- ¿Para qué me preguntas que parte del armario voy a usar si luego no me dejas nada de espacio?-estaba notoriamente molesto. -Iba a dejarte la mitad pero luego me di cuenta que tu estabas jugando sucio y decidí hacer lo mismo.-expliqué. Se sentó en la cama y me miró, entre cerró los ojos y asintió. -Gracias. -dijo luego. Lo miré sin entender. Me mostró el paquetito que yo acababa de entregarle. Entendí. Lo abrió y sonrió. - Te debo algo. -me dijo y se levantó de la cama. Besó mi mejilla sonoramente. -De nada. -respondí algo anonada. -Puedes volver a guardar tu ropa. -me informó. A

