Abrió la puerta de la habitación y dejamos las maletas a un costado de esta. Entré y cerré la puerta detrás de mí. Solté su mano bruscamente y le dediqué mi peor mirada. -Juro por mi familia que voy a hacerte la vida imposible. -dije antes de meterme más en la habitación. Sentí su risa, demasiado sensual para el momento. Volteé a verlo. - ¿Qué es tan gracioso? -arqueé una ceja. Me sonrió. -Tú lo eres. -Oh, sí que bien que te haga gracia, porque a mí no. -dije de mala gana. Volvió a reír. - No entiendo de que mierda te ríes. -Ya te dije, de ti. - ¿Acaso soy un payaso? -No, que yo sepa los payasos sonríen, tu no. -De verdad no puedo creer que exista una persona tan desagradable como tú. - volví a darme la vuelta, lo sentí acercarse a mí. -Lo dices porque aún no has estado en la cama

