Estamos en Cumaná esperando por Camila, la lancha ha de estar por llegar. Eso fue lo que nos informaron, cuando Alejo fue a preguntar.
Nos sentamos en la grama e inmediatamente se meten en mi jeans, puyandome las piernas y las nalgas, después de varios segundos me acostumbro a la sensación.
Obvservo todo a mi alrededor. Hay una fila de carros y camiones del lado izquierdo esperando para embarcar, los hermanos me cuentan que de es lado se hace la cola para los que van a la Isla, y del lado derecho, los que van para Araya.
Pasaron alrededor de veinte minutos hasta que vimos atracar la lancha donde viene Camila.
Empiezan a desembarcar y la vemos finalmente, caminando hacia nosotros con una única maleta y su equipaje de mano.
Camina lo más rápido que puede, cuando llega a nosotros lanza su equipaje en la camioneta y va a los brazos de su hermano mayor.
—Te extrañé tanto Alejo —murmura dándole un abrazo de oso.
Me emociona lo que veo, fue la misma reacción que tuvo Amy al llegar. Queda confirmadísimo que los hermanos Montalvo son muy unidos, así vivan a distancia.
—Claro, y como yo soy la oveja negra de la familia a mí nadie me extraña —dice irónicamente.
Suelto una carcajada que termino sujetándome el estómago.
Drama debería ser su segundo nombre de verdad.
—Por favor, si a ti hace tres días te vi —responde Camila—. En cambio a Alejo no lo veía desde principios de año.
—Ingrata —gruñe—. Vives en mi casa y ni siquiera te dignas a extrarñarme si me voy por unos días. Espero que hayas dejado la casa impecable, que no haya queja en el condominio y que no hayas usado mi cuarto para coger.
—¿Cómo? —grita Alejandro, sus ojos pareciera que estuviesen a punto de salirse de sus cuencas—. Quien ose a tocar a mi hermanita sin ningún compromiso se las verá Contigo.
Nos ve a las tres y juro me quiero reír, pero el momento parece muy serio, a pesar de la sonrisa que tiene la menor de la familia.
—Tú, que haces prestándote para esas cosas cuando la niña fue a estudiar y trabajar, más nada —le recrima a su hermana.
—Ja, no seas bobo —le reprocha mi amiga—. Ustedes todos machotes sí que pueden hacer lo que les de la gana ¿y nosotros no?
—Calma pueblo —dice Camila—. Amy te está mintiendo como una bellaca y tú de tonto te estás comiendo todo.
—¿Seguro que estás mintiendo Amy Carolina? —pregunta.
Oh, oh.
Esto se va a poner feo, si la loca de mi amiga odia algo en este mundo, es su segundo nombre.
Mi amiga lo ve de pies a cabeza, se para frente con frente, claro ella mucho más abajo que él.
—Solo me estoy jugando con mi hermana ¿O es que no puedo hacer eso? —dice levantado la ceja izquierda—. Además, que no te quepa la menor duda que nosotras podemos hacer los que nos dé la gana y con quién queramos. ¿Me estas escuchando Alejandro Manuel?
¿Alejandro Manuel?
¿Qué mierda?
¿En serio?
¿Pero qué estaban pensando sus padres al elegir esos nombres?
—Amy respétame que soy tu hermano mayor —habla seriamente.
—Pues respétame tu como mujer.
—Pero, ¿En qué te estoy irrespetando? ¿Podrías iluminarnme?
Me van a dar jaqueca.
—¿Serían tan amables de llevarnos a Río de oro? —interrumpo su apasionada discusión.
—Oye, si, que imagen le estamos dando a Kim —añade Camila dejando los ojos en blanco—. Vamos que ya quiero ver a mi novio, ¿Por qué no se lo trajeron?
—Porque se quedó dormido —añade Alejo.
Con Camila todo es completa algarabía, se adueña del control de reproducción y cada dos los tres va cambiando músicas hasta que una le gusta.
Antes de salir de Cumaná verifico mi w******p y tengo uno de mi hermana.
Sonrío al ver lo que mandó. Envió un recorte de la foto que publiqué en i********:, con las caras de los cuatro hermano.
Kira: Eres una perra. Te fuiste al monte, pero con cuatro papacitos que están para chuparse los dedos.
¿Serías tan servicial y sacar a tu sufrida hermana de aquí? Y llevartela pa' ya pa' donde estás y poder disfrutar de semejantes vistas.
Por lo que más quieras Kimberly Valentina, tienes que comerte uno de esos bombones.
Me vuelven loca todos, pero Jesús, que mirada la del pelinegro, el que se ve mayor.
P.s. espero no morir ignorada por la ingrata de mi hermana mayor. Te adoro y comételos.
Suspiro, muerdo mi labio inferior para no soltar una carcajada. No quisiera explicar lo alocada que es Kira, en eso se puede dar la mano con Camila.
Fabricio llama la atención hasta por foto. Si kira estuviese aquí, ya se lo hubiese cogido, a pesar de ser hermanas somos tan diferentes las dos.
Hubo un tiempo en el que me quise comer el mundo, así como ella, me enamoré, y juré y perjuré que ese era el amor de mi vida, pero por caprichos de la vida no fue así cuando nuestras vidas se puso gris.
Niego con la cabeza para alejar la tristeza, lo menos que necesito en estos momentos es pensar en los hubieses.
El tiempo no se puede retroceder, no puedo cambiar nada de lo que pasó; me repito a diario que todo pasa por alguna razón que solo Dios conoce nuestro destino y el por qué de las cosas.
Camila me saca de mis cavilaciones al acribillarme a preguntas sobre lo sucedido en la mañana, inmediatamente me vuelvo a poner colorada, como por décimo quinta vez en el día.
Me obliga a cantar con ella en lo que suena la canción de La gringa del Colombiano Silvestre Dangond.
Tengo dos amores nuevos
Se los voy a presentar
Ella vive en Nueva York
Y yo aquí en valledupar
Un día me dijo, good morning
Pero yo no le entendía
"Hello, how are you?"
No sabía lo que decía
Pero para sorprenderla
Yo vine y le hable en Wayúu
Le dije. (esta puntu punchua)
Y en el guatu cun maduwi
Le dije. (esta puntu punchua)
Y en el guatu cun maduwi
A pesar de no ser fanática del vallenato, este me encanta porque me dan unas incontrolables ganas de bailar hasta el amanecer.
A esa música se le sumó Mientes del grupo Camila, Labios compartidos de Maná, amores extraños de Laura Pausini, El sol no regresa de la Quinta Estación, mi linda princesa de Jhonatan Moly.
Cuando me doy cuenta cantamos todo una variedad de canciones, desde baladas hasta electrónicas.