Narra Aremi: Creo que universo estaba escuchando mis plegarías de poder comer algo dulce, solo que respondió de forma muy inesperada. Jamás en toda mi visa pensaría que Patrick Terrence aparecería en la biblioteca con unos chocolates de mi sabor favorito. ¿Qué bicho le picó? Ni idea. Solo sé que me fue imposible tratarle con indiferencia. Tenía mis chocolates favoritos, ¿Cómo hacerlo? Solo que unos segundos mientras reía de las estupideces que estaba diciendo, lo miré con detenimiento y el brillo en sus ojos avellana junto con esa sonrisa con perfectos dientes blancos hizo que un escalofrío me recorriera. Ahora entendía porque mis compañeras se derretían por él, ósea, era atractivo no era ciega, pero tan atrayente e hipnótico no. Eso era nuevo para mí. Últimamente Gabriel, el castaño g

