Narra Aremi: Hace tiempo que había perdido de vista a Aurora y tenía un mal presentimiento. Había bebido bastante pero nunca el alcohol me había logrado hacer mucho efecto. Caminé hacia afuera y en una esquina vi el cabello rosado chicle de ella. Me acerqué y vi su cara aterrada. Estaba arrinconada contra la pared entre chicos, no era ninguno conocido y eran bastante altos y fornidos. Tenía durante mi adolescencia amigos boxeadores, nadie pega peor que ellos y la mejor parte aprendí de ellos. Eso me ayudó mucho con mi seguridad. Me acerqué y quedé pequeña detrás de uno. —Tócala y lo pagarás, —mi voz sonó fría. Durante la secundaria me había metido en peleas ilegales y me había hecho amiga de gente peligrosa además de peleadores bastante buenos. No era un buen ambiente para mí, pero

