Dejamos la casa atrás. En el camino a la heladería, decidí saber más al respecto. - ¿Puedo hacerte un pregunta? —estaba nerviosa. - Claro, las que quieras —me miró y sonrió, su buen humor me parecía anormal.- ¿Por qué odias al detective? ¿Acaso ya tuviste problemas con él? —temí por la respuesta.- No, no tengo, ni he tenido, problemas con él —me parecía sospechosa su respuesta.- No me convences —levanté una ceja— Mira, si voy a estar metida en éste paquete debo saberlo todo, odio las sorpresas y más aún, que quieran verme la cara de idiota -se rió a carcajadas.- Primero, nadie quiere verte la cara de idiota y, segundo —me miró— tú no tienes cara de serlo.- Bien, responde —le hice gesto con mi mano de seguir, el dio un largo suspiro.- Está bien —frunció los labios— Ese detective y el doct

