Se lo presenté formalmente a Emily, quien lo abrazó y él se tensó, pero casi enseguida se recompuso y correspondió al abrazo. Amaba todo el esfuerzo que hacía por los míos. Le mostré la galería emocionada, como una niña pequeña que enseñaba su habitación llena de juguetes y él estuvo sonriente todo el tiempo. —Es hermosa y los cuadros son maravillosos, como todo lo que haces —dijo dándome un beso en los labios. Me observó pintar y en la noche tuvimos una cita. Caminamos tomados de la mano para finalizar haciendo el amor. Me quedé varios minutos observándolo dormir y volviendo a detallar su rostro. A veces me sentía una acosadora por hacerlo, pero esa noche entendí que lo detallaba, porque no quería olvidar ninguna parte de él. Mi hermana había perdido al amor de su vida y yo había estad

