—Bueno —dijo Jean Pierre mientras se quitaba una astilla de su guante con gesto distraído—, necesitaré saber cuándo fue la última vez que viste a tu padre. Si vamos a iniciar el sondeo con mis contactos, es importante tener una referencia. Saber quién podría tenerlo… o al menos si alguien lo ha visto. Aidan bajó la mirada. Su respiración se volvió más lenta, casi como si intentara hipnotizarse a sí mismo para acceder a los recuerdos que le pedían. Pero lo que encontró no fue lo que esperaba. —La última vez que lo vi… —susurró, y las palabras quedaron suspendidas en el aire como bruma densa. No era una afirmación. Era una búsqueda. Su mente comenzó a girar como si escarbara en un archivo mal organizado, desordenado por emociones recientes y por una constante sensación de urgencia. Pero e

