DIMITRI SOKOLOV Salí del aeropuerto con la frente en alto y la mandíbula tensa, con esa actitud de que podría golpear a cualquiera que se pusiera en mi camino, pero con la mente convertida en un caos. Solo podía pensar en Sienna y en sus promesas, en como gritó en medio de todos que me amaba y como yo no pude responderle nada. En cuanto me subí a mi auto conduje directo hacia el penthouse, veía mi reloj de vez en vez, asegurándome de que aún tuviera tiempo, porque el problema no era hacer las cosas, el problema era escapar. Vittoria me lo había dejado claro. No podía hacerle nada a los Ferreira, eso significaba que cuando todo saliera a la luz, de quién tenía que preocuparme era de los hermanos D’Antonio. Llegué al penthouse, tomé la maleta con mis cosas y me senté en el borde de la c

